Una vez más, el artista como mártir
A partir del momento en que Pilar es internada, se leen en escena algunas cartas, donde, como todos los insanos, ella alega que no está loca.
Al fin, con planes homicidas y todo, evidentemente lo está. Fin de la obra.
Si todo terminara aquí, sólo nos quedaría por decir que una actriz admirable como Gabriela Iribarren no encuentra dónde plantarse e hincar el diente en esta historia en que nada sucede y cuyas cartas son pobres de escritura. Pero el programa y la folletería anexa agregan un suplemento con el que se pretende hacer de la obra una denuncia y, como de costumbre, respaldarse en nombres célebres. «Pilar» se inspira en Camille Claudel, escultora, amante de Rodin, recluida en un asilo psiquiátrico desde 1913. El o la autora del programa sostiene que «A su familia y sobre todo a su hermano Paul, dramaturgo y poeta con una carrera diplomática en ascenso, no convenía el escándalo de un parentesco con una artista rebelde, solitaria, con …ideas modernas». Es decir que la recluyen por hacer el amor fuera del matrimonio, por ser solitaria y por tener ideas modernas. No nos alcanza: no se ve cuáles son las «ideas modernas», tan peligrosas como para recluir a una persona normal. ¿Camille Claudel, fue precursora del dadaísmo o del surrealismo? ¿Adhirió a la internacional? La infamante e infundada acusación contra su hermano Paul, de que la internó en un asilo porque no convenía a su carrera diplomática una hermana con ideas modernas, parece olvidar que menos le convenía una hermana asilada en un manicomio. Si la «idea moderna» es el amor libre, Francia en 1913 no era el convento de las ursulinas de Loudun (1632). Ya había existido en paz George Sand (1804/1876); Camille era contemporánea de las desinhibidas Anna de Noailles (1876/1933) y Lucie Delarue- Mardrus (1874/1945); y muy poco dañó la carrera política de Bertrand de Jouvenel su matrimonio (1911) con una ex bailarina de strip tease, Sidonie Gabrielle Colette.
LOCAS, de Sandra Massera, por teatro del Umbral, con actuación de Gabriela Iribarren y dirección de Lila García. En teatro del Museo Torres García, estreno del 6 de marzo.
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