Neuronas y neurosis

LA EXPERIENCIA VALE

Canal 10 cambió sus mañanas. Parafraseando a Confucio, que decía que «por naturaleza los hombres son muy parecidos entre sí», cambiamos «hombres» por «mañanas» y así vale lo que agregaba: «Son el saber y la experiencia lo que los (las) diferencia».

Los dos segmentos matinales de Saeta, «Arriba gente» y «Hola vecinos», repiten esquemas trillados, harto conocidos, gastados ya en ese canal y en los otros dos privados por aire, Monte Carlo y Teledoce. Nos ofrecen una especie de informativo y luego charlas con invitados especiales más recetas de cocina, horóscopos y alguna otra nadería. Sin embargo, tras una semana de asentamiento, lo que vimos el lunes 22 nos prueba que el baqueteo, el fogueo, la destreza acumulada y esa experiencia de tantos años son los que dan la diferencia, quizá pequeña para algunos, del valor de los protagonistas.

En «Arriba gente» hay un informativo desde las 8.00 ­comenzó en punto­ y que apenas dura una hora, o sea que es una medida bien razonada para decir lo poco que es valioso sin alargues, sin estires, sin divagues desafortunados, por lo que no regalan tiempo en las noticias rojas, esas policiales de poco calibre, generalmente escabrosas o tontas, que son puro relleno. Este pasado lunes, sin embargo, hubo una que merecía su ubicación y allí estuvo, el secuestro del empresario Rospide. Debía estar.

Mas adelante, se incluyó una breve entrevista al Dr. Gonzalo Carámbula, candidato a intendente municipal de Canelones.

Lo más destacable es la estructura poco acartonada, casi ligera, y, por supuesto, el papel que juega Humberto De Vargas, con treinta años, más o menos, de enfrentar cámaras, y hacerlo con agilidad, aunque no sea periodista, conformando un tiempo de ubicar a los televidentes en lo que pasó y lo que debe saberse al iniciar cada día. Es una presencia ya aceptada, no una improvisada y pretendida figura que quiere escalar posiciones en la complicidad del que mira; eso ya lo superó con creces en etapas anteriores en los años 80.

Luego llega una especie de cambio de mando donde Humberto dialoga un rato con el otro grande, Omar Gutiérrez. Y allí entramos de lleno en «Hola vecinos».

En el análisis general del contenido, esto lo reiteramos, todo es igual a otros programas de las mañanas. Pero el sabor es otro. La figura de Omar aparece dominadora, siempre

simple y cautivante, por esa integración y comunión que logra con su gente, atrapada por su sencillez. Es igual a todos sus seguidores, carente de vicios de divismo.

En lo que vimos, aparecía más calmo, sin hablar mucho, pero sin errar o distraer los senderos de la comunicación. Nadie, a estas alturas de la televisión nacional, permanece por tantos años con tanto poder de aceptación y persuasión.

Corresponde, claro que sí, precisar que esa casi limitada intervención de Omar hace espacio bien claro para otra presencia que es el gran apoyo, la subyugante Ana Nahum,

que también cubre su participación no sólo con la más linda sonrisa de la tele sino con inteligencia, conocimientos bien válidos y un tono campechano, espontáneo, natural. Es una suerte que haya vuelto, por supuesto.

Lo visto nos dejó dudas. Fueron tres horas y media de programación en la que Canal 10 colocó apenas dos tandas por hora, de una duración muy breve, y casi todas ellas eran tan solo de promociones de otros programas de la televisora. ¿Será sustentable? ¿Tendrán conciencia de que la teleaudiencia no se mide sólo por avisadores escasos?

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