Apertura. Con fotografías de Miguel Acosta Saignes y canciones venezolanas

Se inauguró el Centro Cultural Simón Bolívar

Con las puertas abiertas de par en par, el embajador venezolano, Franklin González, recibió a más de un centenar de personas que desbordaron la capacidad de ese singular espacio, ubicado en la planta baja de una antigua e inmensa casa de tres plantas, creada ­hace más de un siglo­ para alojar a una familia montevideana de la época (Monumento Histórico Nacional desde 1986) pero que ahora es recinto para el encuentro de familias venezolanas, uruguayas, latinoamericanas, caribeñas y ­en general­ universales, que conciben los valores humanos como puentes naturales para la paz y la solidaridad.

El centro cultural consta de una amplia e integrada área de exposiciones, un pequeño pero cómodo auditorio, centro de documentación con una nutrida biblioteca que están disponibles para todas las instituciones y público en general dispuestos a usar estas instalaciones para encontrar referencias sobre Venezuela o para aportar actividades destinadas a compartir las artes, sentimientos y conocimientos de otras naciones, ya que el Centro, como espacio bolivariano, está orientado a incrementar, ampliar y profundizar la impostergable integración de nuestros pueblos, especialmente los de América Latina y el Caribe.

La inauguración fue con la muestra «Miguel Acosta Saignes: El Fotógrafo de la venezolanidad», exposición preparada por el Centro Nacional de la Fotografía (Cenaf), adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela.

Mientras tanto, en el cálido mini teatro donde contrasta el tricolor patrio venezolano (amarillo, azul y rojo), el jefe de la misión diplomática venezolana en Uruguay, Franklin González, dio la bienvenida a los asistentes, entre quienes se encontraban embajadores, representantes del gubierno y políticos uruguayos, así como una muy representativa expresión de la comunidad venezolana y uruguaya amiga de Venezuela.

El embajador González, en cuyas manos está la responsabilidad de acelerar los procesos para que este «sueño sea una realidad», destacó en sus palabras que «hoy, más que nunca es necesario conocer nuestras raíces, nuestra cultura originaria y ancestral, para poder defender con orgullo patrio la libertad heredada de nuestros grandes próceres, de nuestros libertadores; de lo contrario, seremos «tigres de papel» defendiéndonos del ataque transculturador que se disfraza de mil maneras, con el claro objetivo de minar nuestra raíz, nuestra identidad como pueblo latinoamericano, y peor aún, nuestro amor por lo propio. De allí la importancia de este tipo de espacios que invitan al debate de altura, a la reflexión permanente y a la creación de consciencia liberadora.»

Tras la apertura, la cantante venezolana Fabiola José, cultivada en el arte de armonizar las notas líricas y populares, ofrece un melodioso y acariciante repertorio de música venezolana que es reforzado por un grupo de músicos argentinos y venezolanos dirigidos por el maestro Jesús González.

Fabiola José ­en el medio de su interpretación­ destacó la importancia del Centro Cultural Simón Bolívar y se adhirió a las palabras expresadas por el embajador Franklin González, quien define a «la cultura como el rostro visible de la hermandad entre los pueblos de nuestra América y el mundo, allí donde no hay banderas ni fronteras blindadas.»

Tras el acto inaugural, y para facilitar la culminación de algunos trabajos finales e imprescindibles destinados a reacondicionar la sede diplomática, la muestra fotográfica de Miguel Acosta Saignes será reabierta en las primeras semanas de abril, en el marco de la fiesta bicentenaria de la independencia de Venezuela, cuando el Centro comenzará su agenda de eventos, en la que también será la nueva sede de la Embajada de la República Bolivariana en Uruguay, ubicada en el Palacio Correa (Rincón 745-49 esquina Ciudadela).

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