LIBROS: Entretelones. "La derrota" revela las causas del fracaso electoral de Luis Alberto Lacalle

Agonía y muerte de un estilo de hacer política caduco y perimido

En «La derrota», el periodista Martín Pintos revela algunas de las causas que devinieron en la estrepitosa derrota de Luis Alberto Lacalle, en las elecciones nacionales del año pasado.

Este trabajo, de reciente edición, ha detonado una ácida polémica en la interna blanca, que aún no se ha posicionado en la nueva realidad política ni ha procesado una madura autocrítica acerca de los motivos del fracaso.

En forma absolutamente injustificada, se acusa al autor de insinuar que Jorge Larrañaga habría aceptado integrar la fórmula presidencial con Lacalle a cambio de una fuerte suma de dinero.

La imputación, que fue lanzada por algunos voceros del nacionalismo que confiesan no haber leído el libro, no se compadece con la letra y el espíritu del texto.

Sin emitir juicios de valor, Pintos revela que el ex candidato a la vicepresidencia le solicitó a Lacalle ayuda financiera, con el propósito de pagar una cuantiosa deuda contraída durante la campaña para las elecciones internas, por la contratación de pautas publicitarias.

Basándose en fuentes partidarias, en la página 133, el periodista afirma que Larrañaga le pidió «una mano» a Lacalle, aduciendo estar «endeudado». Las obligaciones asumidas por el líder de Alianza Nacional oscilaban entre 350.000 y 400.000 dólares.

Estas aseveraciones motivaron numerosos desmentidos y hasta expresiones de descalificación contra el periodista, que carecen de todo fundamento.

Incluso, el comunicador atribuyó la versión a fuentes herreristas, las cuales habrían confirmado que las arcas de AN quedaron vacías» y que Larrañaga no estaba en condiciones de «levantar» los cheques que había firmado.

Contrariamente a lo que se insinúa desde tiendas blancas, el contenido del libro no constituye un ataque contra el Partido Nacional ni nada que se le parezca.

Incluso, hasta podría inferirse que algunos pasajes del texto son bastante complacientes con el ex candidato presidencial blanco, más allá de marcar los flagrantes errores cometidos durante la campaña electoral.

En el primer capitulo de este trabajo de más de trescientas páginas, el autor corrobora que la noche del 25 de octubre, tras conocerse los resultados de la primera vuelta, Lacalle habría admitido que la elección estaba perdida, en función de la distancia que lo separaba de Mujica.

Esa presunción se reforzó 24 horas después, cuando las cifras del escrutinio oficial comenzaron a dibujar un mapa bastante diferente al de la noche anterior y los números le otorgaron la mayoría parlamentaria al Frente Amplio.

Martín Pintos se retrotrae a por lo menos 15 años en el tiempo, con el propósito de reconstruir la génesis de los conflictos que sacudieron a la interna blanca, tras la expiración del mandato de Lacalle como presidente de la República.

El periodista evoca la guerra fratricida provocada por las denuncias de corrupción, los procesamientos de altos jerarcas de la administración blanca y los enfrentamientos entre connotados dirigentes nacionalistas.

Basándose en fuentes de la propia colectividad blanca, Pintos recrea las furiosas luchas intestinas que enfrentaron a Lacalle con su ex ministro Juan Andrés Ramírez y con el ex candidato presidencial Alberto Volonté.

También recuerda la crisis de liderazgo y la atomización de la interna partidaria, que devino en la magra votación en los comicios de 1999 y ató al Partido Nacional a un desafortunado gobierno de coalición con Jorge Batlle.

Luis Alberto Lacalle pagó un alto precio por su alianza política con el Partido Colorado, en las elecciones internas de 2004 que ganó ampliamente el senador Jorge Larrañaga.

Pintos revela una trama de oscuras intrigas palaciegas en el entorno de Lacalle, mediante la confrontación de diversas versiones que enfatizan la situación de conmoción que sacudía a la colectividad blanca.

El segundo capitulo de este libro visualiza el complejo proceso de resurrección del ex presidente, luego de haber anunciado que se retiraba de la actividad política y que no sería precandidato en las elecciones internas de 2009.

Este bloque de la investigación, que es una larga cronología de hechos y situaciones, revela la intrincada trama que se tejió en el marco del proceso de retorno de Luis Alberto Lacalle a la escena pública, que, según el autor, enfrentó una feroz resistencia desde la misma interna herrerista.

Obviamente, Pintos reconstruye las diversas alternativas de la elección interna que otorgó una holgada victoria a Lacalle y le permitió transformarse en el candidato blanco que enfrentaría a Mujica el 25 de octubre.

El periodista analiza minuciosamente los errores cometidos en la campaña electoral rumbo a la primera vuelta, originados inicialmente en un irracional sentimiento de triunfalismo.

Pintos considera que el Partido Nacional perdió el tiempo y no capitalizó políticamente las dificultades que tuvo el Frente Amplio para conformar su fórmula.

En su opinión, el accidente doméstico sufrido por el candidato blanco fue determinante en algunas actitudes y dichos, que, a la sazón, hipotecaron sus posibilidades electorales.

Las referencias a la motosierra que Lacalle se proponía aplicar con el gasto público, el irreverente agravio a los beneficiarios de las políticas sociales, la recomendación a los empresarios que no invirtieran y su rechazo a la sindicalización de los policías, tuvieron consecuencias lapidarias.

Sin embargo, el autor no considera que todos estos pronunciamientos fueron errores. En efecto, afirma que muchas de estas expresiones fueron tergiversadas y manipuladas políticamente.

Pintos denuncia que hubo una fuerte ofensiva del Frente Amplio, con el propósito de minar las posibilidades electorales de Lacalle. Lo que el autor no parece comprender es que el candidato blanco perdió la elección por representar un modelo económico y social que fracasó en todo el mundo y practicar un estilo de hacer política ya perimido.

En el tercer capítulo de este trabajo, Martín Pintos recrea cronológicamente la breve campaña previa a la segunda vuelta del 29 de noviembre, marcando las dificultades de Lacalle para intentar un milagro que, obviamente, no se consumó.

El autor revela las marchas y contramarchas de los responsables del comando electoral del líder blanco, que hipotecaron aún más sus posibilidades de cosechar un triunfo imposible.

Aunque critica las estrategias equivocadas del nacionalismo y su incapacidad para alinear a toda la oposición detrás de la candidatura de Lacalle, omite referencias explícitas a la operación canalla de la derecha contra José Mujica y el Frente Amplio.

Mientras el FA desarrolló una campaña civilizada que no enfatizó en el tema de la corrupción ni recordó la colaboración de Lacalle con el desastroso gobierno de Batlle, el Partido Nacional y sus aliados agitaron los viejos fantasmas del pasado, no advirtiendo que este Uruguay es radicalmente diferente al de 1971.

Este es un prolijo trabajo de investigación periodística, que analiza minuciosamente el fracaso electoral de Luis Alberto Lacalle. Sin embargo, el enfoque del autor peca a menudo de reduccionista, por no interpretar adecuadamente los debates ideológicos y la confrontación de los proyectos de país que representaban los dos aspirantes a la presidencia.

Más allá de disensos, «La derrota» es un libro bien documentado, elaborado a partir de fuentes muy cercanas al líder herrerista, que revelan los entretelones de una conflictiva interna partidaria.

(Editorial Fin de Siglo)

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