Los traumáticos dilemas morales de las víctimas de una tragedia
El trauma devenido de esa demencial experiencia de odio racial que acabó con la vida de millones de judíos y opositores al régimen, ha sido recreado en múltiples testimonios que alimentan recurrentemente la crónica del horror.
La hecatombe de los campos de concentración, las chimeneas de los hornos crematorios y las cámaras de gas aún sobrevuelan en la memoria de los pueblos.
Esa sensación de estremecimiento se proyectó en el tiempo, con la instalación de las dictaduras liberticidas en la balcanizada América Latina.
Nuestro país padeció en carne propia la paranoia autoritaria del neofascismo, que devino en cárcel, torturas, asesinados y desapariciones masivas.
En «Algún día comprenderás», el realizador israelí Amos Gatai elabora un intenso drama ambientado en la Europa de la década del ochenta, que reproduce los efectos más terribles y perdurables del Holocausto.
El filme está inspirado en un libro autobiográfico de Jérôme Clément, ex director del Centre National de la Cinematographie de Francia.
El relato, que condensa la investigación familiar del protagonista acerca del pasado de su familia de origen judío, aporta inquietantes revelaciones.
En efecto, la pesquisa le conduce a una comprobación realmente impactante, cuando encuentra documentación en la cual su padre da fe de su origen «ario». Esta circunstancia le permitió salvarse de ser detenido y exterminado. Diferente suerte corrieron los abuelos del personaje central de esta historia, que fueron enviados al temible campo de concentración de Auschwitz y jamás volvieron.
La narración nos retrotrae a 1987, cuando la Justicia está a punto de condenar al criminal de guerra nazi Klaus Barbie apodado el «Carnicero de Lyon» quien contó con amplia complicidad francesa.
El episodio opera como oportuna referencia documental, para hurgar en la interna familiar del protagonista, que genera dudas y razonables expectativas.
Su indagación tropieza con la radical indiferencia de su madre (una anciana pero siempre genial Jeanne Moreau), quien no aporta respuestas al dilema.
El filme asume un planteo de naturaleza ética, que apunta a determinar la eventual responsabilidad de algunos franceses que colaboraron con los nazis.
Empero, el discurso de Gatai renuncia a toda tentación maniquea, interpretando la psicología de quienes padecieron situaciones límite en tiempos de horror.
La obra confirma la vocación del realizador israelí por investigar en temas realmente comprometidos y relacionados con la peripecia de su propio pueblo, que ha recorrido toda su producción cinematográfica.
El relato retrata la búsqueda del atribulado protagonista que es mitad francés y mitad judío quien está obsesionado por describir los secretos del pasado de su familia.
La película aborda el siempre espinoso tema de la recreación de la memoria y la necesidad, en algunos casos, de olvidarlo todo para dejar atrás el sufrimiento.
«Algún día comprenderás» que se exhibe en Cinemateca 18, es un testimonio sólido y conmovedor, que reproduce las secuelas más perversas de una tragedia subyacente y reflexiona en torno a los eventuales dilemas morales de sus protagonistas.
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