"Excursiones" del realizador argentino Ezequiel Acuña en la sala ECU Pocitos
La cinta continúa el primer cortometraje de Acuña («Rocío»), pero director y personajes han crecido, destaca Cinemateca.
Dos amigos se reencuentran luego de diez años de separación, y hay elementos que continúan distanciándolos. A los 30 años los problemas son otros, pero la dificultad para comunicarse con los demás es sin embargo la misma.
El filme construye una suerte de «triángulo amistoso» entre esos dos amigos y un tercero que uno de ellos conoció en el intervalo que separó a los otros dos. Nuevos códigos que se construyen, y el inevitable sentimiento de exclusión para alguno. Una cuota de melancolía y pérdida recorre una parte de esa relación, pero Acuña sigue siendo también un individuo dotado de un particular sentido del humor, que asoma en la pantalla en los momentos más inesperados.
En relación con sus «Nadar solo» y «Como un avión estrellado», sus trabajos anteriores, «Excursiones» resulta una película más optimista, que filma efectivamente el presente en blanco y negro pero rescata un pasado en colores, y deja una puerta entreabierta a la idea de que el color puede regresar.
Rodada en formato 16 milímetros, en un blanco y negro granulado, la película tiene todos los rasgos del universo Acuña (el paso de la adolescencia a la vida adulta, la aceptación de los compromisos, la sensibilidad, la inseguridad, la torpeza, la inocencia, la melancolía y la música del grupo La foca), pero le agrega mayores dosis de humor y una significativa evolución en el manejo de los actores.
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