El País y el lenguaje
El pasado jueves 18 de febrero, el matutino El País dedicó su editorial central a lanzar un llamado de alerta a propósito del mal uso que hacemos los uruguayos de nuestro idioma, y en él se enumera una serie de barbarismos, errores sintácticos y otros que suelen ser muy frecuentes.
Loable preocupación que comparto. No obstante, el pasado viernes 5 de marzo, al leer el editorial central me encuentro con el siguiente enunciado: «Habiéndole ofrecido al país el oro y el moro, sólo se le aceptó y con muchas reticencias, monedas de poco valor», en alusión a la posibilidad de firmar un TLC con EEUU. Reconozco que el vocablo «reticencia» admite ser sinónimo de «reserva, desconfianza», pero en rigor quiere decir «efecto de no decir sino en parte, o de dar a entender claramente, y de ordinario con malicia, que se oculta o se calla algo que debiera o pudiera decirse». ¿Por qué, en vez de «reticencia» no se empleó «reserva» o «renuencia»?
Pero más adelante me encuentro con este otro enunciado que contiene un yerro sintáctico: «Hillary Clinton es consciente también que el gobierno del matrimonio argentino le debe demasiado a Chávez como para contradecirlo». Estoy de acuerdo en condenar el «dequeísmo», pero eso no puede llevarnos a omitir la preposición «de» cuando corresponde. Siempre se es consciente «de» algo, y si ese algo es una subordinada introducida por la conjunción «que», no debe omitirse la preposición «de». Se debería haber escrito «… es consciente de que el gobierno argentino…».
–Mucho bla bla, mucho bla bla, pero usted no es consciente de que mi copa está vacía. ¿Qué espera para mandar la vuelta?
–¡Qué lo parió!
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