"Nacidos para perder", en la Sala Zitarrosa, por la antimurga B.C.G.
Platón escribió dos frases peligrosas (ya se sabe que pensar es un peligro público): «A la verdad hay que buscarla con todas las fuerzas» y «Buscar la verdad es ir a la guerra».
Este extraño mundo de hoy ha exorcizado la palabra «lucha» y la alude, eufemísticamente, con una de las palabras más horribles de que disponemos, «confrontación», como si el mero cotejo o comparación de dos cosas fuera el comienzo de un duelo a navajazos. A Esmoris no lo arredran las palabras. Su murga no es una murga sino una antimurga, siempre con minúscula; el título de su última obra, «Nacidos para perder», va al choque. No confiesa un fracaso, palabra difícilmente compatible con la ya larga trayectoria artística de Jorge Esmoris: va contra el «nacidos para triunfar», contra todos los héroes imaginarios que por haber leído todos los libros de autoayuda sobre cómo triunfar en los negocios, se sienten en un piso exclusivo de Park Avenue y enseñan a sus niños la muy importante diferencia entre las cosas que están «de más» y las que están «de menos». Semejante en esto al no menos admirable Tabaré Rivero, Esmoris está contra la corriente; y no importa hacia dónde vaya la corriente.
La alocución inicial de Esmoris, ese elogio de la ruina, la derrota, el abandono y demás, inteligente y con ideas, intenta socavar, en la medida de las posibilidades de su siempre elocuente oratoria, la sabiduría convencional. Verifica, como Montaigne, que ya es mucho llegar al final del día; pero no se queda en la demolición, y muestra cuánto, y de qué forma se puede hacer música y show con calidad y modestia, con fuerza y con sobriedad. Todos los movimientos, que no son pocos, del mismo Esmoris, que baila, salta, baja a la platea, conversa, arenga y nos lleva al fin a la plaza del Entrevero, precisamente para entreverarse con la gente, tienen su medida, su ritmo, su armonía con el conjunto. En lo musical y en relación a los cuantiosos y disímiles géneros que ataca la palabra debe ser bien entendida la B.C.G., el espectáculo no tiene fallas. Los músicos se muestran competentes, hasta virtuosos, pero siempre dentro de un plan, por más que el plan aluda reiteradamente al caos, al desorden creador. Finalmente, hay en la parte que llamaríamos teatral, un buen humor que no busca ni el chiste ni la carcajada, pero que sugiere, hace pensar, a veces consuela y siempre es cordial, comunicativo, cariñoso.
NACIDOS PARA PERDER, por la antimurga B.C.G., con Valentín Abitante, Fernando Alonso, Alejandro Arezo, Enrique Bastos, Maia Castro, Jaime Cid, Maripaz De Melero, Gonzalo Durán, Jorge Esmoris, Christian Font, Néstor Guzzini, Pablo Machado, Martín Morón, Nicolás Parrillo, Aníbal Pereda, Andrés Silvera y Ernesto Veneziano. Música original de Gonzalo Durán, Enrique Bastos y Jorge Esmoris. Arreglos de Gonzalo Durán y Enrique Bastos. Dirección de Jorge Esmoris. En Sala Zitarrosa.
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