EL INFIERNO TAN TEMIDO

Publicada por primera vez hace sesenta años, «La vida breve» marcó, sin dudas, un punto de inflexión en la producción literaria del genial escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, pues este es el texto fundacional de la mítica ciudad de Santa María.

Pero también podría decirse que, antes del advenimiento del boom latinoamericano, Onetti parió la novela moderna latinoamericana con esta obra.

Primera parte de lo que se ha denominado «la saga de Santa María», es en este libro donde el escritor define la locación geográfica donde se ambientarán la mayoría de sus mejores relatos y nacerán muchos de sus más recordados personajes.

Si bien en el año 1939 un muy joven pero desencantado Onetti ya generó admiración y hasta desconcierto con la corta pero contundente novela «El pozo», es «La vida breve» la que comenzó a gestar el microcosmos en el cual desarrolló el núcleo vertebral de su obra.

Por ende, resulta plausible esta nueva reedición del emblemático libro, que significa un reconocimiento a la crucial influencia que Onetti ejerció en toda la narrativa latinoamericana de la segunda mitad del siglo pasado.

Autores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar y tantos otros referentes de la literatura de habla castellana, han reconocido la gravitación que en ellos ejerció la producción del genial y recurrentemente olvidado escritor compatriota.

El prólogo de esta edición, que integra la Colección de Clásicos Uruguayos de la Biblioteca Artigas del Ministerio de Educación y Cultura, es un profundo y esclarecedor análisis de la obra y la vida de Juan Carlos Onetti, a cargo de la reconocida crítica Hortensia Campanella.

Si bien en «El pozo» Onetti ya demostró sus descollantes cualidades literarias y su apesadumbrada visión del mundo, es en «La vida breve» donde comienza a elaborar ese pequeño pero complejo organismo autónomo llamado Santa María.

Demasiado chico para ser un pueblo y demasiado grande para ser una ciudad, el lugar define y retrata la personalidad de sus lugareños, permeando, además, la de aquellos que tienen la desdicha de visitarla o afincarse en ella.

Es como una criatura agónica, poblada de seres incompletos y condenados a un inexorable destino. Los personajes de Onetti están derrotados de antemano, pero no lo saben o no quieren admitirlo.

Su heroísmo consiste pues en intentar sobrevivir a su aciago destino, aún sospechando o sabiendo que la batalla está perdida desde el principio.

Un ejemplo de ese heroísmo que abreva del fracaso es Brausen, uno de los personajes más representativos del universo onettiano, quien aparece, por primera vez, en este texto primigenio.

Incluso el propio Onetti se ubica como personaje, en un curioso juego donde creador y creación se funden en una matriz común. Podría decirse que Santa María es Juan Carlos Onetti hecho ciudad y que cada personaje, a su vez, tiene algo de su propio ser, de su conciencia, de su interpretación del mundo y de la psicología humana.

Mediante un trazo denso, frontal y recargado, el autor indaga en las agobiadas almas de sus personajes, que exhiben explícitamente sus miserias y dramáticas desesperanzas.

«La vida breve» es un radical y tortuoso periplo rumbo a los insondables abismos de la condición humana, que nos interpela como si se tratara de un espejo que proyecta imágenes grotescas y de una despiadada contundencia.

Como en toda su obra, Juan Carlos Onetti exhibe su intrínseca cualidad de inclemente retratista y su profunda mirada desencantada acerca de nuestros miedos, angustias e incertidumbres.

(Edición del MEC)

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