TIENE LA PALABRA

Respuesta del LATU

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En respuesta a la carta del ex funcionario de esta Institución, Sr. Eduardo Giménez, publicada en la edición del domingo 7 de febrero del corriente, en la sección Tiene la Palabra, deseamos realizar las siguientes puntualizaciones:

1) El Sr. Giménez fue desvinculado del LATU a solicitud de los responsables de la Dirección donde trabajaba, por no adecuar su desempeño funcional y su relacionamiento con otros colaboradores a las normas y políticas vigentes en el LATU.

2) Este proceso se realizó con la transparencia y las garantías suficientes para el involucrado, y con pleno conocimiento de lo actuado por todos quienes debían saberlo. Incluso de la Asociación de Funcionarios de la Institución.

3) La resolución se tomó en el marco normativo que regula la relación de trabajo, y como resulta de la propia carta del interesado, se procedió a abonar lo que por derecho correspondía.

4) La legalidad de la decisión tomada ha sido confirmada en las distintas actuaciones judiciales que el Sr. Giménez emprendió «a posteriori» esto es acción de amparo, demanda por despido abusivo, daños y perjuicios. Esta última, se encuentra actualmente en segunda instancia.

5) Nuestra institución reivindica el Poder Judicial como el ámbito pertinente en el cual las personas y las organizaciones pueden dirimir sus controversias con las más amplias garantías y posibilidades de aportar las pruebas que respalden sus posturas.

6) En este sentido, rechazamos ­por improcedente e infundada­ la valoración que se sugiere sobre la actuación de ese Poder Público. Asimismo reafirmamos que la ausencia de elementos probatorios pretende ser suplida con el invento de hechos y versiones que carecen de veracidad y ocurrencia.

7) En definitiva, la abundante prueba aportada ­entre los que se destacan los testimonios de profesionales de la medicina, así como las pericias médicas dispuestas por el señor juez actuante­explican la conducta funcional que mantuvo el Sr. Giménez en la institución, así como el contenido de la carta a la cual se responde.

8) Por nuestra parte, damos el tema por concluido, dado que el mismo ha sido debatido en los ámbitos específicos que corresponden.

LATU

 

Candidatura del FA a la IMM

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En primer lugar, quiero agradecerle la deferencia de haber publicado mi carta anterior y saludar a todos aquellos que compartieron mis conceptos.

Un mes después, hecha la reflexión por Ud. propuesta y habida cuenta de los hechos que acontecieron a la fecha, le solicito esta nueva publicación.

Asistimos con un espíritu de orgullo frenteamplista, a la inauguración de un nuevo período parlamentario en el que alcanzamos democráticamente las mayorías y las dos presidencias femeninas en ambas Cámaras.

No podemos, sin embargo, olvidar que no es el caso con la candidata a la IMM.

A la Sra. Ana Olivera le sobran méritos, talento y virtudes para ejercer el cargo de ministra de Desarrollo Social.

¿Por qué se la somete a esta violencia de ser la candidata decidida en un congreso cerrado de dirigentes y militantes sectorizados? ¿Cómo se siente Ana Olivera? Nosotros nos sentimos muy mal por ella. Creemos que no se lo merece de ninguna manera.

Carlos Varela declina de su candidatura… ¿declina él solito? También le sobran méritos, talento y virtudes para ejercer su cargo parlamentario, al que finalmente accedió.

Pero vamos a soportar en silencio este método de «horror» que se empleó para sacar al ingeniero Daniel Martínez de la candidatura que el pueblo montevideano en su amplísima mayoría apoyaba? Ya me preguntaba por qué antes y nos deben una explicación ahora. Lo escuché asumiendo su cargo de senador y más nos convencemos. ¡Es un neto ejecutivo! No un parlamentario abocado solamente a hacer leyes sentado en un escritorio.

Doble horror. Desperdiciar a Martínez y sobreexigir a Ana Olivera.

La herramienta Frente Amplio, como cualquier herramienta mal usada, se deteriora rápidamente o se rompe y sus fracturas la debilitan. O lo que es peor, puede herir de muerte al usuario. Recordemos el triste ejemplo de la «motosierra».

Si nuestro hijo usa una herramienta sin permiso y se accidenta… ¿no le damos el mayor escarmiento posible, con terror de que pudiera haberle costado la vida? Por él, porque lo queremos, porque morimos si él muere.

Exigimos una elección interna si no es a nivel de Corte Electoral, pues que sea como siempre lo hicimos en el FA, en nuestros comités «de base». El último domingo de marzo por ejemplo. No necesitamos campaña o sea que estamos a tiempo. Allí sí «elegimos» todos. No nos gusta que elijan por nosotros. Lo dijimos antes y lo repetimos ahora. No vamos a votar lo que, a sabiendas de no tener apoyo popular decida «el plenario» ¿Cuántos votaron? ¿Cuántos votamos en las elecciones departamentales en Montevideo? Parece clarísimo que es más » dirigentocracia», o «militantocracia» que democracia, sin más argumentos.

De no lograrse, debemos, tenemos la obligación, los que construimos esta herramienta con tanto esfuerzo, dolor, sangre y porqué no, glorias, dar un escarmiento ejemplarizante al Congreso. Nos obligan a votar en blanco sin más ni más.

No importa que hayan proclamado ya al candidato ni que los otros hayan asumido sus cargos parlamentarios. Nunca debe ser tarde para enmendar una atrocidad. Todo se puede volver atrás. Lo sabemos muy bien. ¿Que seguimos adelante como si nada? ¿Avanzamos para que ya no se pueda enmendar? ¿Y lo admitimos?

Si perdemos Montevideo, ya sabemos porqué, y qué quieren que les diga, antes de caer en esa metodología… lo preferimos. Y lo digo con el más profundo dolor.

GERARDO FERRANDO GUTIERREZ – C.I. 1:110.050-6

 

Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El 8 de marzo todos, mujeres y hombres, recordaremos el «Día Internacional de la Mujer», y digo recordaremos porque no se trata de celebrar y menos festejar, un día en el que se debe recordar a todas y cada una de las luchas que debió y debe aún mantener la mujer para conseguir los pequeños espacios y derechos a cuentagotas que le va dejando la sociedad hecha por y para el hombre.

Tampoco interesa mucho si ese día se recuerda una huelga de costureras de Nueva York, allá por el año 1857, otra huelga también del sector textil de Nueva York pero en el año 1909, un trágico incendio en una hilandería en el año 1911, un Congreso de Mujeres Socialistas en Copenhague el mismo año, o una marcha por «pan y paz» efectuada en Moscú en el año 1917 en contra de la guerra, porque tampoco se sabe a ciencia cierta ni se tiene documentación que avale una u otra postura.

Luchas de mujeres por sus derechos ha habido siempre, aún en cavernas, chozas, granjas, tambos, arrozales o fábricas y aún en la cama como la de Lisistrata en Grecia o la de la Teresa Batista de Jorge Amado.

En el año 1977 las Naciones Unidas declararon el 8 de marzo como «Día Internacional de la Mujer Trabajadora» pero alguien se encargó de que se fuera perdiendo este último adjetivo, con todo lo que él conlleva, pero que todos debemos lograr que se imponga otra vez.

Pero en Uruguay, el día de la mujer fue el 15 de febrero de 2010, cuando dos mujeres, dos luchadoras, cada cual a su manera, cada cual en el lugar y circunstancias en la que entendió que debía hacerlo, culminaron su mejor batalla, la de conquistar a propios y ajenos.

Aun cuando todos sabemos que ello fue producto de la democracia, de la fuerza que las instituciones mantienen en nuestro país, no podemos dejar de pensar que aún no existe total democracia para con la mujer que aún debe esperar hasta 2015 pa
ra «cobrar su exigua cuota del 30%», que le otorgó el poder político masculino.

Pero nada hay para conmemorar, mientras haya un «Día Internacional de la Mujer», mientras sea noticia que haya «candidatas», mientras entre tantos halagos que se escucharon para con la diputada Ivonne Passada o la senadora Lucía Topolansky, se deslizaran frases tales como «a pesar de su condición de mujer», mientras se diga «primera dama», mientras se diga «esposa de» o mientras se siga usando la condición de masculino o femenino para otra cosa que no sea la función sexual que cumplen o deberían cumplir, pero en igualdad de condiciones, tanto pistilos como estambres, porque gametos son todos, tanto óvulos como espermatozoides.

HERNAN ZUNIN – C.I. 3.342.621-5

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