Entre el evangelio resistente y la causa de la justicia social
En «Forjando caminos de liberación», el pastor metodista Ademar Olivera construye una conmovedora obra autobiográfica, que recrea su experiencia de resistencia a la dictadura y su lucha por la consagración de un evangelio de compromiso social.
El autor, que fue designado presidente emérito del Museo de la Memoria y Ciudadano Ilustre de Montevideo, fue un personaje crucial de la lucha contra el autoritarismo liberticida que asoló a nuestro país durante la década más oscura de nuestra historia contemporánea.
Nacido en Treinta y Tres, Ademar Olivera abrazó prematuramente la fe cristiana, formándose en el Seminario Evangélico Menonita de Teología en Montevideo y en la Facultad Evangélica de Teología de Buenos Aires.
Su identificación con la causa de los pobres y los oprimidos lo transformó en un auténtico militante por la justicia social y lo enfrentó a la dictadura.
Acusado insólitamente de pertenecer a grupos subversivos, padeció encarcelamiento y torturas en el cuartel de Durazno y en el penal de Libertad y permaneció en régimen de «libertad vigilada» durante más de una década.
Sin embargo, ni esas prácticas de prepotencia de los verdugos uniformados que usurparon ilegítimamente el poder durante once largos y oscuros años, le hicieron apartarse de su itinerario de lucha por la libertad y la construcción de una sociedad bastante más justa y solidaria.
En efecto, su fe, convicción y devoción religiosa devinieron en voluntad indomeñable, capaz de resistir hasta las más incalificables agresiones y humillaciones.
En este libro, Ademar Olivera comparte sus memorias en torno a los períodos más significativos de su vida, desde la prematura vocación que lo transformó en pastor de una iglesia con perfil de fuerte compromiso social, hasta su desgarradora experiencia humana de injusto confinamiento, padecimiento y tortura.
Obviamente, el relato evoca el ayuno protagonizado por el autor junto a otros luchadores sociales como el inolvidable Perico Pérez Aguirre, en el marco de la actividad de resistencia del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj).
Esta es una historia real de héroes casi anónimos virtualmente ignorados por la literatura testimonial, cuya activa militancia libertaria resultó crucial para derrotar el gobierno autoritario.
La obra está dividida en seis apartados, que condensan la vida y lucha de este religioso imbuido del mandato del evangelio y su mensaje fuertemente comprometido con la causa de los pobres, los marginados y los que sufren.
El capítulo inicial, que tiene un fuerte sesgo autobiográfico y personal, recupera fragmentos cruciales del pasado del autor, su formación religiosa y su rápida asimilación e interpretación de una realidad que requería ser transformada.
Para situar al lector en el contexto de su iniciático proceso de aprendizaje, el religioso explica detalladamente los fundamentos de la Iglesia Metodista y su prédica pastoral.
Esa vivencia de concientización, que fue abrazada con pasión, explica la posterior asunción de compromisos y la construcción del periplo del autor por la consagración de sus ideales.
Uno de los tramos sin dudas vertebrales de la historia de Ademar Olivera es su experiencia de reclusión en el cuartel de Durazno y en el Penal de Libertad, donde compartió los mismos padecimientos que centenares de presos políticos.
Esa pesadilla de capuchas, esposas, hambre, encierro y torturas puso a prueba la fe y la espiritualidad del pastor evangélico, quien soportó un tratamiento inhumano de los carceleros de la dictadura.
El episodio también trasuntó la paranoia del autoritarismo, que acusó sin pruebas al religioso de pertenecer a una organización subversiva y colaborar con esta, privándolo ilegal y arbitrariamente de su libertad.
Ademar Olivera evoca el dolor del aislamiento, la inseguridad, la incertidumbre, el temor y la desazón de la ulterior fractura familiar provocada por el terrorismo de Estado que asoló a nuestro país durante más de una década.
El narrador intercala su experiencia personal de «libertad vigilada» con la situación de conmoción social devenida de la ruptura institucional y la instauración del gobierno autoritario.
Olivera revela información poco conocida acerca de la actividad de la Iglesia Metodista durante ese período oscuro de la historia reciente de nuestro país.
La recreación corrobora el compromiso de numerosos religiosos con la resistencia, la militancia por la restitución de los derechos ciudadanos, el reclamo de la liberación de los presos políticos y hasta la solidaridad con los familiares de los detenidos.
En esas actitudes subyace un sentimiento muy profundo de justicia y valiente rechazo a la prepotencia de los usurpadores, que contrasta radicalmente con la postura de resignación y hasta de obsecuencia de otros sectores de la sociedad uruguaya.
El pastor evangélico restituye la memoria de su experiencia activista en el Servicio de Paz y Justicia, organización de la sociedad civil que desempeñó un rol fundamental en la reconstrucción de la democracia arrasada por la dictadura.
La incorporación al Serpaj fue una instancia crucial en la vida de Ademar Olivera, quien participó en una histórica huelga de hambre destinada a erosionar pacíficamente el poder del régimen.
El autor narra minuciosamente el ayuno colectivo que lo tuvo como protagonista y se transformó en una de las más heroicas expresiones de resistencia.
Pese a la férrea censura de prensa y a otras medidas represivas adoptadas por la dictadura, este episodio tuvo una visibilidad pública que trascendió fronteras y puso en jaque a los uniformados que detentaban el poder.
Las demostraciones de solidaridad con los ayunantes constituyeron contundentes pruebas de que la ciudadanía uruguaya ya había iniciado el proceso de recuperación de sus mancilladas libertades.
La lucha por una amnistía para los presos políticos constituyó uno de los jalones fundamentales de esta épica ciudadana que, desde el redivivo movimiento sindical y de otras organizaciones sociales, se transformó en un aluvión incontenible.
La obra incluye explícitas referencias a los últimos atropellos perpetrados por la tiranía cívico militar, con un particular énfasis en el asesinado del médico Vladimir Roslik, acaecido en los estertores del gobierno autoritario.
El libro incluye numerosos testimonios de religiosos referentes de la lucha contra la dictadura, cuyo valor y sacrificio se sumó a la movilización de todo el pueblo uruguayo.
Asimismo, dos reveladores anexos reproducen actas, documentos y cartas, que registran múltiples pronunciamientos sobre la grave situación que afrontaba el país y la urgente necesidad de restablecer el pleno ejercicio de las libertades públicas.
Narrada desde la experiencia de un personaje comprometido con la realidad de su tiempo, esta obra contribuye a la necesaria restitución de la memoria acerca de algunos de los episodios más dolorosos y removedores de nuestro pasado reciente.
«Forjando caminos de liberación» es un testimonio valiente, frontal y descarnado, que corrobora la inclaudicable fuerza de la fe, la ética y la convicción en ideales religiosos de profunda connotación humanista.
La narración otorga particular protagonismo a personajes poco conocidos, cuya militancia por la libertad y la justicia social constituye una suerte de mandato evangélico insoslayable.
(Editorial Trilce)
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