El ensamble de percusión Perceum presenta hoy su CD en el Victoria Plaza

Golpe a golpe

Jaime Secco

 

Perceum fue fundado en 1987 por Camiruaga, en la cátedra de percusión de la Escuela Universitaria de Música y desde entonces ha desarrollado un prestigio dentro y fuera de fronteras como ejecutante del repertorio contemporáneo para percusión. Hoy, completan el grupo Ricardo Gómez, Marcelo Zanolli y Andrés Morón.

El disco es el primero que edita la Escuela Universitaria de Música, que estrena con él su sello editorial.

Puede decirse que 1999 fue su año. Organizaron el Primer Festival de Percusión de Montevideo, con presencia de alemanes, latinoamericanos y otros ejecutantes nacionales, incluyendo grupos de música popular, que terminó con un agitado candombe.

El mismo año ejecutaron una memorable versión de la Música para dos pianos y percusión de Bela Bartok y la primera versión completa (para 7 instrumentistas) de Ionización de Edgar Varesse, usualmente considerada como primera pieza escrita exclusivamente para instrumentos de percusión (más una sirena).

Por poco no fue la primera audición absoluta. Meses antes los Percusionistas de Estrasburgo habían hecho una versión para 4 instrumentistas. También habían hecho una pieza del japonés Toru Takemitsu, del que hoy se escuchará Arbol de la lluvia.

Con Varesse y poco después con John Cage (del que hay obras en el disco y en el programa de esta noche), la composición exclusivamente para percusión fue una de las líneas de trabajo de las vanguardias musicales que luchaban furiosamente por liberarse de la tonalidad clásica.

Hablando de la dificultad para la comprensión de la música contemporánea, Camiruaga en un reciente reportaje afirmó que «la percusión está más cercana a la gente de lo que podría ser un cuarteto de cuerdas haciendo música contemporánea. Eso sí que es mucho más difícil».

Es posible que eso no sea cierto para quienes habitualmente escuchan música «clásica». Todavía resuenan las quejas de los habituales abonados al Centro Cultural de Música por la presentación de los Percusionistas de Estrasburgo. Otra cosa es para el oyente normal de músicas populares, que tienen una base rítmica de origen africano.

Ya mencionamos la heterogénea presencia del Encuentro de 1999. Podría hablarse de la presencia joven en la presentación de los de Estrasburgo, o de Tribu Mandril (Arnicho se perfecciona con Camiruaga), del auge de las escuelas de candombe y consiguentes toques barriales, o de la participación de integrantes de Perceum en grupos de rock, jazz, canto popular o música tropical.

 

Hacen así

El disco comienza con Barrio Kata, una interesante pieza de Leo Maslíah; «una especie de llamada ficticia, construida en otro compás (de 11 tiempos)». Una especie de candombe sometido al efecto de «extrañeza» que gustaba a los formalistas rusos. «Es una forma de practicar el ‘folclore imaginario’ preconizado por Bela Bartok», comenta el librillo.

Hacen así, de la argentina residente en Uruguay Graciela Paraskevaídis, es una de las obras compuestas especialmente para Perceum. Contra la idea general de que percusión equivale a «polenta», es una obra extremadamente delicada, que se basaba en el juego infantil para desarrollar algunas situaciones lúdicas.

A pesar de todos los naufragios, de Daniel Maggiolo, combina un grupo de tres percusionistas (chico, repique y piano) con una grabación electroacústica. Las acciones en cualquiera de ambos «mundos» producen distorciones en el otro, mientras un cuarto percusionista oscila entre ambos. Probablemente la pieza más disfrutable del disco.

Locus Solus, de Mariano Etkin (también argentino) se inspira en el libro de igual nombre de Raymond Roussel, juega con repeticiones, mínimas variaciones y efectos con la duración y extinción de los sonidos. Quartet, de John Cage, es la pieza más antigua (1935) y la única no rioplatense. Un homenaje al pionero y a alguien que excribió extensamente para percusión.

En su momento pocos creían que esto fuera música, pero ahora sus aristas se han pulido lo suficiente como para dejarse escuchar y para que se pueda apreciar qué buena música es. La interpretación de Perceum es admirable.

El disco termina con Cuatro humoradas (La milonga, el vals, el tango, el candombe) de Jaurés Lamarque Pons. Los nombres de las partes evidencian la inspiración popular. Se explica esta inclusión como un homenaje al primer compositor uruguayo que dio importancia a la percusión, que aquí incluye un piano ejecutado por Elida Giancarelli.

Camiruaga espera que el disco –que permite escuchar varias veces cada obra– ayude a la recepción de su trabajo.

 

El recital

El recital de hoy, si bien es para presentar el disco, incluye sólo dos obras del mismo, las de Maslíah y Maggiolo. De Cage ejecutará la Tercera de las Construcciones, conjunto de piezas, como los «Paisajes imaginarios», más conocidas que el Quartet.

Se agrega también Onphalo centric lecture, del australiano Nigel Westlake, basado en la música folclórica africana para balafones, que compuso una música cercana al minimalismo. Finalmente, El árbol de la lluvia, de Toru Takemitsu, inspirado en un árbol que, por frondoso, gotea largamente después de la lluvia. Una pieza que combina la mayor sutileza con la potencia.

El recital, en el que no figura ni Giancarelli ni los percusionistas invitados para el disco, es producido por la Filarmónica de Montevideo. Una muestra de la capacidad de gestión que ha logrado la orquesta municipal.

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