2001: Odisea del Cine (y el Video) Nacional II

En una reciente nota este cronista intentaba un breve pantallazo sobre las producciones audiovisuales uruguayas. A lo expuesto conviene ahora subrayar las últimas novedades en la materia como, por ejemplo, el resultado del certamen «El cortometraje nacional en la pantalla chica» que emitió Canal 5, Sodre, entre otras cosas.

Desde la primera exhibición de un video uruguayo en la televisión abierta (Sala de espera, en 1989) hasta este certamen, resulta evidente que se ha recorrido un largo camino. Algo que al principio impresionaba como una rareza, ahora supone una necesidad: la de un público que quiere verse reflejado con imágenes propias.

 

Uruguay en la pantalla

Esta feliz iniciativa, que fusionó inquietudes de la Asociación de Productores, el Sodre, el Instituto Nacional Audiovisual y la Asociación de Críticos de Cine, entre otros, logró un atendible nivel de convocatoria. Más de 40 obras presentadas en diversos soportes y fechas, ya que las bases no estipulaban mayores límites. El balance arrojó hallazgos varios y una promesa de logros en la exploración audiovisual nativa.

Descontando unas distinciones especiales que concedió la propia Asociación de Productores, el primer premio del concurso resultó compartido entre En este pueblo de Alberto Thevenet y El guarrito de Hernán Rodríguez. Recibieron menciones Desesperado amor, de Luis González Zaffaroni, la desopilante Taste Chip de Leandro Lagos, la Muerte virtual de Maximiliano Contenti (puro vértigo realizado por edades promedio de dieciséis años), El último guión de Gabriel Szollozi, Un rapto de lectura de Federico Abreu (y otros), y la extravagante Dentichica de Julia Castagno. Tanto las menciones como los premios compartirán la dicha de infraestructura y servicios para nuevos emprendimientos.

Esa búsqueda prosigue en medio de dificultades y claroscuros. A los atendibles Cuentos para ver de Juan Carlos Rodríguez Castro, que reunió siete programas por Tevé Ciudad se le opone otro tipo de propuesta que todavía no ha logrado aterrizar en el circuito local, como Mi querido hereje, película escrita y dirigida por Hermes Millán.

Encontramos adaptaciones de textos célebres como Aquí se respira bien de Mario Benedetti, Teatro vacío de Enrique Estrázulas o Las vías muertas de Hugo Burel. Asignatura pendiente es un Premio FONA de 1998 declarado de interés nacional sin mayor suerte.

 

Proyectos y realidades

Como una lotería del destino ciertas producciones quedan estancadas mientras otras remontan y, de esta manera, se confunden inquietudes como la de Mario Handler en un documental denominado Montevideo 2000 con proyectos guionísticos a la manera de El día después de la noche anterior de Ivonne Dessent o el mayúsculo trabajo de animación realizado por Warter Tournier en El jefe y el carpintero. No son los únicos, también cabe señalar dignísimas concreciones como Los días con Ana de Marcelo Bertalmío mientras se aguarda la Mala racha de Daniela Esperanza luego de haber accedido al ejercicio cinematográfico realizado por Diego Fernández y Manolo Nieto en Nico y Parker.

Por suerte la lista no se agota acá: también aparece un proyecto titulado Carlitos de Danilo Iglesias que se suma a propuestas varias como La persistencia de la memoria de Xavier del Cordón, El service de Tata Ariosa y El último combate de Ricardo Romero Curbelo. (En este último caso se trata de una ambiciosa reconstrucción de época sobre la guerra civil de 1904. Casi nada).

Al realizar un balance a vuelo de pájaro puede experimentarse, quizás, una eclosión que viene latiendo desde tiempo atrás. No es de extrañar, tanto la televisión abierta como el TV Cable han abierto sus puertas para las realizaciones audiovisuales uruguayas. No siempre en los mejores horarios o con las condiciones más ventajosas pero, a pesar de todo, se advierte un propósito indeclinable: conquistar un mercado que nos pertenece por legítimo derecho.

Gracias a esa necesidad los videoclips locales han dejado de ser una excepción extraña (al igual que otro tipo de productos documentales o ficcionados) en nuestros medios comunicacionales y los realizadores pueden trabajar con mayores expectativas a la hora de encontrar un espacio para la difusión de sus obras.

Todavía falta mucho pero parece que vamos por buen camino.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje