LA LENGUA NO ES DE TRAPO

Los días no se consumen

Con motivo del viaje presidencial a la Antártida, leo la siguiente información sobre el arribo de una nave de la Armada a la base uruguaya, que transportaba víveres, agua y combustible: «La maniobra de descarga de combustible es una tarea extremadamente delicada que puede consumir varios días».

Los días pasan, el tiempo vuela, los meses corren, los años pasan volando. Estas y otras expresiones son de uso corriente para expresar la idea del paso del tiempo. Pero no hay, ni en sentido propio ni en lenguaje figurado, ninguna frase o locución que vincule el transcurrir del tiempo o el devenir cronológico con la idea de consumo. Esto es, que ni los días, ni los meses, ni las horas pueden ser consumidos; llevando la cosa al extremo, podría aceptarse que las unidades de tiempo van consumiéndose al aproximarse a su fin.

Pero antes de seguir con el tema, veamos qué nos dice el diccionario acerca del verbo consumir: «Destruir, extinguir. Utilizar alimentos perecederos u otros géneros de vida efímera para satisfacer necesidades o gustos pasajeros. Gastar energía o un producto energético». Queda claro que un incendio puede consumir un rancho, o que el fuego puede consumir la leña, o que el motor de tal vehículo consume tantos litros de combustible cada cien kilómetros. Asimismo, se pueden consumir duraznos, churrascos, vino, pantalones, aspiradoras o espectáculos teatrales. Es lo que se conoce como consumo, o consumismo si ese consumo de lo que sea responde a una compulsión inducida por las modas y la publicidad.

Como se aprecia, lo que sin duda quiso decirse es que la tarea puede ‘insumir’ varios días, ya que este último verbo significa «Emplear, invertir dinero». Y como ‘time es money’, puede aplicarse al tiempo.

–Bueno, Mendieta, anímese a insumir unos pesos de modo que yo pueda consumir un poco más de grapa.

–¡Qué lo parió!

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