Ciclo. Una perspectiva de lo mejor del genial artista británico

La permanencia de Chaplin en Cinemateca

Charles Chaplin fue el creador de Charlie, un hombrecito capaz de sentir las penas y las ansias de cualquier otro hombrecito en el mundo, destaca la Cinemateca Uruguaya.

Ese personaje, que en español se identifica con el nombre de Carlitos, tuvo una vigencia universal: creado en el año 1914, Chaplin lo abandonó con «Tiempos modernos», al tiempo que decidía que su cine, de ahí en adelante, estaría dirigido a trasmitir los grandes mensajes que requería la humanidad.

En 1940, «El gran dictador» propondría una polémica personal con un contemporáneo suyo que se le parecía notablemente: Adolfo Hitler. De ahí en adelante, Carlitos (no Chaplin) desaparecería definitivamente del cine.

En los años previos, el personaje había sido la síntesis de muchas cosas: de una visión del hombre, de lo que Chaplin creía debía ser el motor de la comedia en el cine, de la importancia de la interpretación cinematográfica.

Vistos hoy, esos filmes tienen la conmovedora perfección de obras simples, que se expresan directamente, que contienen sus propios estallidos de gags y de sentimientos y que cinematográficamente revelan la sagacidad de un autor que evita la intelectualización y opta por la expresión llana de ideas muy precisas.

Esa sabiduría se mantendría en los dos primeros filmes, todavía mudos, que Chaplin haría a principios del sonoro, y exhibiría en títulos posteriores («El gran dictador», «Monsieur Verdoux», «Candilejas») algunos tropiezos que se acentuarían en «Un rey en Nueva York» o «Una condesa de Hong Kong».

Para entonces, el gran Chaplin había quedado atrás.

El ciclo que ofrecerá Cinemateca apuntará a ser un acercamiento parcial a la obra de Chaplin. La muestra empezará mañana con la cinta «El romance desinflado de Tillie» que se podrá ver a las 18.10, 19.30 y 20.50 horas.

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