Sundance intenta volver a sus raíces
Durante los diez días de exhibición, un nuevo equipo directivo está decidido a retomar el espíritu original de la «meca» del cine independiente.
El evento, fundado por Robert Redford para hacer contrapeso a los estudios de Hollywood con una muestra de producciones independientes, se convirtió en los últimos años en el mayor festival y el mejor punto de mercadeo de cintas en Estados Unidos, es incluso el centro privilegiado donde los jerarcas de los grandes estudios van a cazar nuevos talentos.
«Hay mucha presión que viene del exterior para tomar en consideración el aspecto comercial de una cinta al momento en que se hace la selección», declaró a la AFP John Cooper, director del festival.
«Es nuestra responsabilidad mantenernos en nuestra misión y programar los mejores filmes que hemos podido encontrar», agregó.
«Nosotros pensamos que lo que es bueno es comercial», apuntó Cooper. «Creo que hay ganas de películas diferentes, más personales que aquellas que hace Hollywood», estimó.
El actor mexicano Diego Luna presentará su segundo trabajo como director, «Abel», el drama de un niño mudo que debe asumir el rol de jefe del hogar cuando su padre abandona la familia.
Las otras obras que representarán al mundo hispano son la boliviana «Zona sur», la española «Yo, también», la argentina «El hombre de al lado» y la coproducción ambientada en Perú «Contracorriente».
En la competencia reservada a Cine Documental Internacional participan la brasileña «Secrets of the tribe», de José Padilha, y la cinta argentino-colombiana «Pecados de mi padre», de Nicolás Entel, que narra parte de la vida del narcotraficante Pablo Escobar a través de los ojos de su hijo.
La programación de esta edición tiene un marcado acento femenino, con 51 directoras, y espera recibir a más de 40.000 visitantes.
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