Icono literario. El estreno de "Sherlock Holmes" cuestiona los clásicos estereotipos

Un detective inteligente, adicto a la cocaína, irónico y grosero

El filme está ambientado en el año 1891, en una fría, neblinosa y tortuosa Londres victoriana, de aspecto, por momentos, posapocalíptico.

En esta ciudad marcada por profundos contrastes, con una clase alta firmemente establecida, una clase media en ascenso y crónicas desigualdades sociales, se mueven los protagonistas, en ambientes bizarros y por momentos pesadillescos.

Es la Londres no sólo de la prosperidad victoriana, sino también de los burdeles de mala muerte, de las prostitutas devastadas por el hambre y sobreviviendo en pensiones semi-derruidas, la de los niños mendigando por las calles, la del Hombre Elefante, la de Jack el Destripador.

En este espacio urbano agobiante, oscuro y, por momentos inhóspito, mixtura de realidad y ficción, reaparece nuevamente el mítico héroe.

En esta adaptación, cuyo estreno ha provocado airadas críticas de los puristas del personaje en su versión cinematográfica, el iconoclasta Guy Ritchie construye un Sherlock Holmes ciertamente muy alejado de interpretaciones clásicas, como las de Basil Rathborne, Peter Cushing o el venerable Christopher Lee.

El irreverente director británico prefirió no inspirarse en el canon cinematográfico, prácticamente inalterable salvo escasas excepciones, desde hace más de setenta años.

Esta nueva versión del personaje es bastante más apegada que las anteriores al Sherlock Holmes original, el de las novelas e historias cortas escritas por su autor a fines del siglo diecinueve.

El talentoso Robert Downey Jr. encarna al famoso detective, no como el clásico caballero inglés, elegante y atildado casi hasta el amaneramiento que acostumbrábamos ver en películas anteriores, sino como un brillante investigador de vida desordenada y costumbres libertinas.

El doctor Watson, amigo, compañero de aventuras y narrador de la mayoría de las historias de Holmes, es interpretado, en esta oportunidad, por el reconocido actor Jude Law, quien caracteriza a un Watson más humano y alejado del estereotipo, aunque rescatando el aplomo y refinamiento típicamente británico que el autor imprimió al personaje.

Complementan adecuadamente el reparto la ascendente Rachel McAdams y Mark Strong.

 

Drogadicto y desaliñado

Sherlock Holmes es un personaje creado en el año 1887, por el escritor británico Sir Arthur Conan Doyle. Si bien Auguste Dupin, detective fundador de la novela policíaca moderna, creado por Edgar Allan Poe más de cuarenta años antes, es su obvia inspiración, el hombre del sombrero y la pipa acabaría por superar ampliamente a su predecesor en longevidad y reconocimiento popular.

Con Dupin comparte la brillante, y por momentos sobrehumana, capacidad de deducción mediante la observación de objetos y elementos comunes, y el profundo conocimiento de la psicología y la conducta humana.

Sin embargo, el personaje de Conan Doyle no es un caballero ni tan educado ni tan refinado como Dupin ni se asemeja a su sempiterna versión cinematográfica.

El Sherlock Holmes original es un individuo bastante desordenado en sus rutinas, por momentos desaliñado, obsesivo con su trabajo, de mente inquieta, buen intérprete de violín y que, cuando se aburre por falta de retos a su brillante inteligencia, consume cocaína en una solución al 7%.

El clásico sombrero, característico del personaje, no fue creado por Doyle. Corresponde a una ilustración de una historia de Holmes publicada en un folletín inglés.

Tampoco la famosa pipa es creación de su autor, sino que fue utilizada, por primera vez, en una obra de teatro en la década del veinte del pasado siglo.

El Dr Watson, su amigo y compañero de aventuras es, por el contrario, el clásico caballero inglés, rígido, educado, refinado y conservador.

La inspiración para crear al personaje, la obtuvo Conan Doyle de un profesor suyo de medicina, el Doctor Joseph Bell. El galeno fue famoso entre sus alumnos por su asombrosa capacidad para conocer aspectos de la personalidad humana, utilizando únicamente un objeto de uso cotidiano de la persona.

Con grandes habilidades para el boxeo, al igual que su creador, quien lo practicó en su juventud, diestro esgrimista y experto en la lucha con bastón, de brillantes habilidades deductivas, gran conocedor en campos como la química y la botánica, especialmente el uso de los venenos y sus distintas clases, el personaje ha sido adaptado a diversos formatos en su más que centenaria historia.

 

Icónico y versátil

Las versiones cinematográficas de Sherlock Holmes se remontan a la época del cine mudo. También ha sido adaptado al teatro, a las series de televisión, a la animación y hasta ha protagonizado videojuegos y comics.

Ha sido utilizado por otros autores, en forma velada o implícita, y hasta imitado y parodiado, al punto de convertirse en el detective por antonomasia y en incuestionable ícono de la cultura popular.

Entre las más recordadas interpretaciones cinematográficas de Holmes, es ineludible mencionar las de Basil Rathborne, que estableció el canon fílmico que se ha mantenido casi inalterable, excepto en versiones iconoclastas como «El caso final» (1976), Peter Cushing, Robert Stephens, y Christopher Lee.

Esta nueva versión confirma la vigencia del clásico detective decimonónico, quien a pesar de haber sido «asesinado» una vez por su creador y vuelto a la vida gracias a la insistencia de los fans, goza cada vez de mejor salud.

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