TIENE LA PALABRA
A Jaime Roos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Días pasados tuve ocasión de escuchar en uno informativo, que el músico Jaime Roos, refiriéndose a comentarios de algunas personas que expresaron su opinión negativa sobre la versión del Himno patrio, que se cantara a estilo «murguista», antes del desarrollo del partido de fútbol entre nuestra Selección y la de Costa Rica, éste expresara que «esas personas son unos retrógrados». Bien, yo me encontraría, según este músico popular, entre estos retrógrados por el simple hecho de que no me haya gustado tal versión de nuestro Himno patrio. Personalmente, no me gusta ni esa versión de nuestro himno, como tampoco me gusta, lo que canta Jaime Roos. Mi gusto por la música es totalmente diferente. Pero como me considero una persona culta, y sobre todo prudente, no me permitiría descalificar ningún tipo de música, incluso la que practica y hace Jaime Roos, por poco o nada que me agrade. Siento que esto es una clase de respeto hacia el prójimo y lo que éste hace. Pero tal parece que para Jaime Roos, aquellos que no gustan de lo que él hace, somos retrógrados. Sin duda, un juicio totalmente exagerado como fuera de lugar.
Más allá de los gustos personales, que sobre música y otros temas podamos tener, todos ellos, obviamente respetables, opino que el Himno patrio es un símbolo de la nación, como la Bandera, o el Escudo, y por lo mismo debe ser respetado en su forma original, unánimemente respetado y aceptado. De otra manera, mañana tendríamos versiones de nuestro Himno patrio, de todo tipo: rock and roll; cumbiera, cumbia villera, tanguera, etc., etc. También me permito señalar que esto que han hecho ni siquiera es original, y menos aún creativo, pues es una simple copia de lo que a veces sucede en EEUU, previo a un combate por algún título mundial de boxeo, donde aparece, la más de las veces, una cantora de color, «gritando» el himno nacional a «cappella» y totalmente fuera de los tiempos, ritmo y registros vocales y musicales escritos para el mismo. De modo que no hubo creatividad alguna, solo una imitación criolla de lo que allá ocurre.
Finalmente, me pregunto, ¿cuál será el sentido de respeto que Jaime Roos tiene sobre estas cosas; será que haría lo mismo con el himno de sus ancestros? Me permito dudar de ello. Atentamente.
CARLOS T. MAGALLANES M. – C.I. 923.465-0
El diethyltoluamide y el MSP
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
De mi consideración:
Señor Fasano, primeramente quiero hacerle llegar mis deseos de un excelente año para Ud. y vuestra empresa, saludos que se vuelven extensivos a todo el personal que hace posible que bajo su dirección, podamos expresarnos cuando necesitamos o deseamos.
Hace un tiempo no recuerdo cuánto — tuve el gusto de leer un excelente artículo en vuestro diario, referente a lo nocivo del Diethyltoluamide, y de lo inconveniente que se hace su uso.
Verifiqué en mis repelentes de insectos y los dos que tenía del año anterior y de diferente marca, contenían dicho producto.
Hoy, con la invasión de mosquitos que sufrimos en todos lados, recurrí a comprar nuevamente algo que pudiese ayudarme a sobrellevar tan molestos ataques.
Con gran decepción me vengo a dar cuenta que cada uno de los que se venden en plaza, contienen dicho elemento.
Mi pregunta es: 1) ¿Cómo permiten seguir utilizando tal componente?
2) ¿No tendría que estar bajo la supervisión del MSP, si es tan contraindicado como se dijo?
3) ¿Cuáles son las razones por las que si realmente es lo que se cree se siga utilizándose sin quitarlo del mercado?
Sr. Fasano, si en algo estoy confundida, le ruego mil disculpas a quien corresponda y creo que es mejor aclararlo aún en mi error, antes que seguir perjudicando mi salud y la de todos.
Si fuese posible, me agradaría tener respuesta de MSP o de algún laboratorio que lo comercialice.
Saludo a Ud. cordialmente.
Muchas gracias.
HEBE DA SILVA – [email protected].
Adolfo Castells vs. Sherlock
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
No es la primera vez y espero por mi salud mental que no sea la última, que la columna de Sherlock se ocupa de mí (10 de enero 2010). Y como siempre entiende lo que quiere, y eso si tenemos la generosidad de pensar de que Sherlock entiende algo.
Refiriéndose a una apreciación que hacemos el Dr. Carlos Maggi (que no necesita que nadie lo defienda), y yo, se nos atribuye la falsedad de haber sostenido que en el balotaje, el Frente Amplio solamente ganó a blancos y colorados unidos en dos departamentos (Montevideo y Canelones). Ni Maggi ni yo nos referimos nunca al balotaje (en el que se supone que no se vota por partidos políticos), sino a las elecciones nacionales en las que a todas luces el FA solamente ganó en esos dos departamentos referidos.
Y como Sherlock nunca miente una sola vez, afirma, además, que yo alerto «sobre la posibilidad de que el «progresismo» sea el «gobierno de 17 departamentos». Nunca lo dije; sí sostuve que sin unión entre los partidos tradicionales, el FA ganaría en 11 departamentos, lo cual para mí ya sería una tragedia.
Hablar de gobiernos «progresistas» en 17 departamentos, solamente Sherlock y sus amigos lo pueden decir. Porque creerlo, no lo creen ni ellos.
Con mi más atentos saludos al señor Director.
ADOLFO CASTELLS MENDIVIL – C.I. 1.052.369-2
Autocrítica necesaria
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Bajo el seudónimo de «Pepe el Preguntón», hace pocos días, se publicó un artículo en el diario El País titulado así, en el que plantea, según él, una serie de razones por las cuales se produjo la derrota más aplastante sufrida por el Partido Nacional en toda su historia.
No sabemos quien es el autor del mismo, pero nuestro olfato de zorro viejo nos lleva a pensar que es un herrerista «post-morte» del caudillo, alguien que no tiene la menor idea de que es el Ruralismo, Benito Nardone y sus ideas.
Y que es un aspirante a ministro, director de un ente autónomo o lo que sea. Frente al análisis que realiza nos vemos en la obligación de escribir estas breves líneas, ya que discrepamos casi en todo lo expresado. Se preguntó un día Beethoven: ¿No será demasiada estupidez vivir mirando el pasado? Pero aún sabiendo esta lección del genio nos vemos obligados a hacerlo.
Se trata, nada más ni nada menos que del futuro del Partido. De nuestro Partido Nacional. En nuestra opinión el partido perdió entre otras cosas porque en toda la campaña electoral no se recordó una sola vez ni a Luis Alberto de Herrera ni a Benito Nardone.
Ni se habló tampoco de sus ideas sobre los grandes temas nacionales. Ni de tenerlas en cuenta si se hubiera triunfado.
El Partido Nacional perdió, y perdió bien, porque en la campaña electoral ignoró totalmente a los «botudos», los pequeños productores así denominado s por Chicotazo, que en la actualidad tienen problemas, tan grandes como que todos los días piensan en que no les queda otra solución que bajar la cortina, vender sus tierras, irse a vivir al cinturón de una ciudad.
El Partido Nacional no ofreció solución alguna a la barbaridad de permitir que más de la mitad de la tierra esté en manos de extranjeros y que la totalidad de los frigoríficos el país sean propiedad también de extranjeros. Y que eso no podía ser. Que había que darles a ambos temas urgente solución: son dos problemas hasta de soberanía.
El Partido Nacional perdió porque no se dio cuenta de que el único gran problema que tiene el país es la enseñanza, cada vez con menos recursos, cada vez peor manejada.
Cada vez más alejada a la realidad
de país, sin planificación alguna, todos los años se reciben de escribanos y abogados más de los que el país puede ofrecerle campo de trabajo y terminan emigrando.
Todos los años se da menos importancia a la Universidad del Trabajo que enseña oficios de carpintero, herrero, tornero, etc. que es lo que el país necesita.
Para terminar, Pepe el Preguntón: preguntale al Pepe como se gana una elección. El sí es herrerista desde siempre.
ATILIO ARRILLAGA SIMPSON – [email protected]
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