Zombieland. El director Ruben Fleischer debuta con un filme cargado de referencias cinéfilas

Los muertos vivientes en clave  paródica de comedia negra

Tal es el caso de «Zombieland. Tierra de zombies» donde el inicio da por descontado que la platea conoce de antemano la terrible infección planetaria y, sin mayores introducciones, desemboca en un contexto devastado (al estilo «Resident Evil») donde un solitario adolescente (Jesse Eisemberg) hace lo necesario por sobrevivir el día a día.

En ese peregrinar desesperado, se topa con otro personaje muy peculiar ­una suerte de Cocodrilo Dundee cazafantasmas interpretado por Woody Harrelson­ para terminar formando una recelosa dupla que se siente mejor preparada para enfrentar el desastre.

No será el único encuentro ya que, más adelante, se sumarán dos hermanas (Emma Stone y Amber Heard) que también tienen lo suyo a la hora de enfrentar monstruos y/o engañar humanos normales, armando un cóctel que llega a límites bizarros en un estilo que se codea con el «gore» aunque también termina haciendo guiñadas cinéfilas y riéndose de la propia película.

En ese autoparodiarse aparece hasta el mismísimo Bill Murray haciendo de sí mismo como un sobreviviente más que se maquilla de muerto vivo para evitar ser devorado, lo que da la tónica de este juego que podría compararse con una entrada especial al tren fantasma. Algo de esto hay porque buena parte del filme tiene lugar en un parque de atracciones (con casa embrujada incluida) en el que se libra una mortal batalla entre vivos y no-muertos, que también maneja algo de formato western o videogame donde hay que derribar el mayor número de enemigos para saltar al próximo nivel.

Da la impresión de que los actores se divirtieron bastante haciendo este largometraje que no pretende marcar trascendencia ni mayor contenido que una distracción con bastante adrenalina. Conjugando además cierto perfil de «road movie», el terror del filme se convierte en diversión porque ­evidentemente­ nadie se toma en serio este delirio que salpica hemoglobina por todos lados.

Un disparate demencial en donde la pantalla chorrea sangre aunque siempre aparece lo trivial episódico que desbarata horrores y termina produciendo sonrisas y hasta carcajadas en el auditorio.

A modo de anécdota cabe señalar instancias donde, en medio de toda esta locura, uno de los protagonistas busca determinada golosina antes que expiren las fechas de vencimiento mientras que el tímido jovenzuelo pretende seducir a la muchachita de la película tratando de hacerse el «duro».

Son detalles casi insignificantes pero que marcan la tónica de esta siniestra humorada a medio camino entre los Tres Chiflados y «El amanecer de los muertos», que deja bien parado al debutante Ruben Fleischer en esta ópera prima macabra y divertidamente alucinante. Ideal para adictos al rubro de ese humor tenebroso que ya aparecía en «Diabólico». Espectadores convencionales, abstenerse.

Zombieland (Estados Unidos; 2009). Dirección: Ruben Fleischer. Guión: Rhett Reese y Paul Wernick. Música: David Sardy. Diseño de producción: Maher Ahmad. Fotografía: Michael Bonvillain. Edición: Alan Baumgarten. Con Woody Harrelson, Jesse Eisemberg, Emma Stone, Amber Heard, Abigail Brislen y Bill Murray

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