Neuronas y neurosis

TELEVISION: UN AÑO DESPERDICIADO

Rara vez llega un año como 2009, tan rico en oportunidades para la producción televisiva nacional. Pero el saldo no fue favorable.

En materia futbolera hay que reconocer que los canales de aire privados registraron un acierto, el del Mundial sub-20, donde Monte Carlo se llevó las palmas mientras Canal 10 optó por rellenar su tiempo con enfoques bastante flojos, en algunos casos hasta tontos.

La clasificación celeste, peleada, para el Mundial de Sudáfrica, interesó más y generó la competencia de todos, hasta del canal estatal, sin diferencias claras a favor de ninguno.

Las elecciones municipales recibieron poco tiempo y cierto desgano. Las nacionales, en los dos tiempos, reiteraron los estilos de cada emisora, con trasmisiones pretendidamente absolutas, todas triunfalistas, con despliegue de móviles por muchos circuitos pero con el error de creer que ello bastaba para informar sobre lo que estaba pasando ya que buena parte de los «periodistas» poco o nada sabían de lo que era de interés y se repetían unos a otros.

Al final, todo quedó en lo que se hizo en estudio con los conductores. En estos casos se produjo cierta devaluación de los profesionales, que dejaron casi todo el campo abierto a lo que aportasen los politólogos, sociólogos y encuestadores y que se convirtieron en las estrellas de la comunicación en esa transferencia de mando.

Previamente a las elecciones, claro, cada canal apostó a los programas periodísticos. Hubo cierto interés en «Uruguay decide» por el 4 pero su ubicación en horario matutino dejó de ser un punto a favor para perderse en la nada. «Dicho y hecho» no calzó la valoración esperada y quizá Teledoce con «Código país» fue el mejor calificado, pero por poco.

Con ese menú desperdiciado el resto del año televisivo fue casi copia de 2008. Vale sí destacar lo que se hizo con «Hogar, dulce hogar» por Saeta, aunque fuese una prolongación de la comedia española «Escenas de matrimonio» pero que dio lugar a buenas, deleitables actuaciones en nombre del buen nivel, que manejaron bien el generoso humor. Más aún, lo que se alcanzó con «Las novias de Travolta» por Teledoce, sin duda la mejor producción nacional del año, con otro inesperado apoyo a actores nacionales de los muy buenos. En sus últimos capítulos, sin embargo, buscó ser trascendente perdiendo la liviandad, quizá por exceso de libretistas que no acoplaron sus posibilidades.

El resto de lo producido en Uruguay fue continuación de lo visto. Hubo, es cierto, una consolidación de Victoria Rodríguez conduciendo «Esta boca es mía», donde probó su capacidad, su inteligencia, aunque el programa por ser diario no llegó siempre a atraer con los temas a discutir.

Por su parte, «Telemental», «Bendita TV» y «En foco» confirmaron bondades y maldades. Del resto, poco o nada. Las mañanas tuvieron sus magazines por puro relleno.

 

Otra pifia, seguir nuestras tardes con «Los profesionales de siempre» e «Intrusos en el espectáculo», donde la chabacanería llegó a extremos de ordinariez y vulgaridad. Otros regalos porteños, «AM», «TVR», Susana, Mirtha, Tinelli y otros que sumaron macanas y mal gusto, para que creamos como ellos creen que la tele argentina es la mejor del mundo. Otro para tirar: «El show de Cristina».

Las telenovelas fueron 29, por lo menos. Se las recordamos para que no las vea si las repiten: «Madre Luna», «Cuidado con el ángel», «Las tontas no van al cielo», «Betty, la fea», «Danza, danza», «El juramento», «Marina», «Siete pecados», «Paraíso tropical», «Victoria», «Por amor a vos», «Niña moza», «Mañana es para siempre», «Amor e intrigas» «Lo que callamos las mujeres», «Fuego en la sangre», «Dos caras», «Valientes», «Herencia de amor», «Tormenta en el paraíso», «Doña Bárbara», «Muñoz vale por dos», «Enséñame a vivir», «El rostro de Analía», «Valeria», «Casi ángeles», «Sortilegio», «Belleza pura «, «La favorita». Algunas con buena audiencia. Créase.

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