"AVATAR", TECNOLOGIA DEL SIGLO XXI EN LA PANTALLA GRANDE
Con el propósito de plasmar este ambicioso cóctel en imágenes, el director de «Titanic» despliega todos los recursos que tiene a mano. Desde la filmación con cámaras especiales para la «captura de movimientos», pasando por el uso de la tercera dimensión y el registro de actores reales interactuando con personajes digitalizados, todo está al servicio de una historia plena de vértigo y espectacularidad.
Para focalizar la anécdota vendría bien explicar que el término Avatar se emplea para definir la imagen gráfica o virtual que representa a un usuario que detrás de dicha fachada interacciona con otros integrantes de la red.
En este caso, el tema va un poco más allá porque lo que realmente ocurre es que un soldado minusválido viaja al lejano planeta Pandora para «usurpar» el cuerpo criado artificialmente de un nativo de ese mundo y así lograr entablar contacto con los «aborígenes» locales y sonsacarles información que pueda ayudar a la conquista de los humanos.
Un crítico estadounidense ha señalado cierta semejanza con la esencia argumental de «Danza con lobos», en la cual Kevin Costner terminaba integrando la tribu indígena y asumiendo la defensa de aquellos a los que había venido a controlar /exterminar. El proceso prácticamente es el mismo, más allá de que también se planteen ciertas confrontaciones entre el equipo científico de la misión frente al aparato militar de la multinacional. Pero no es lo único ya que también podrían buscárseles ciertas reminiscencias del filme «Pelotón», sin dejar de lado el potencial legendario que aparecía por ejemplo en la «Guerra de las galaxias».
Hay un poco de todo esto y más ya que el realizador de «Terminator» juega muchas fichas en la recreación de un hábitat onírico fosforescente con asombrosas vistas de una naturaleza paradisíaca y la impactante recreación de combates por aire y tierra. Obviamente, hay un manejo del estereotipo relativamente equilibrado, una presentación bastante hollywoodense de varios aspectos de la historia pero, con más de trescientos millones de dólares dando vueltas en su producción (aunque algunos dicen que la cifra trepó a quinientos, incluyendo la difusión publicitaria mundial) es lógico que el cineasta tomara sus recaudos para un premeditado impacto masivo.
Cabe señalar, sin embargo, que en algunos tramos la película parece estirarse demasiado (se hace un poco larga, vamos) pero eso no quita que se trate de un largometraje destinado a marcar presencia en lo que tiene que ver con las mega realizaciones cinematográfico empresariales de la Meca. Se sabe que otros pesos pesados como Spielberg (con el que Cameron compite de igual a igual en su imaginería) están dentro del negocio como una especie de productores asociados o algo por el estilo.
No es de extrañar porque desde hace tiempo nombres de la talla de Robert Zemeckis, George Lucas y los ya mencionados están procurando cambiar la dinámica del negocio en todo sentido.
«Avatar» podría ser un engranaje clave de esas pretensiones que fusionan intereses artístico económicos buscando provocar un altísimo impacto en la platea. No podemos decir que no lo logra. Lo que es justo, es justo.
Avatar (Estados Unidos, 2009). Escrita y dirigida por James Cameron. Animación: Aaron Gilman, Danny Keller, Jance Rubinchik, Peter Chen. producción: Brooke Breton, Josh McLaglen. Diseño de producción: Rick Carter, Robert Stromberg. Efectos especiales: Anthony Grow, Carlos Slater, Charles Sowles, Damian Fisher, Dave Booth, David Merritt, Dustin Heald, Gregory L. Smith, Iain Hutton, Jason Lopes, Karl Chisholm, Keith Marbory, Kevin McTurk, Laura Elliott, Lindsay MacGowan, Megan Flagg, Peter Osborne, Phil McLaren, Philip Sharpe, Russ Herpich, Ryan Banfield, Steve Ingram, Michelle Rodríguez, Zoe Saldana, Sam Worthington, Giovanni Ribisi, Sigourney Weaver, Laz Alonso, Wes Studi, Stephen Lang, Joel Moore y CCH Pounder.
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