LA POESIA MARTIRIZADA
Ibero Gutiérrez fue un sensible poeta uruguayo y un literato rupturista e iconoclasta. Su asesinato, perpetrado por los escuadrones de la muerte que operaban desde bastante antes del golpe de Estado, opacó su prestigio poético y lo transformó en un mártir de su generación.
Autodidacta, desde su adolescencia demostró un asombroso talento para el arte en general, destacándose especialmente en poesía, plástica y teatro.
A sus jóvenes 18 años, obtuvo, con un ensayo de su autoría, el «Premio Internacional Radio La Habana», lo cual le permitió viajar a Cuba, España y Francia.
En París, conoció y entabló contacto con algunos de los protagonistas del emblemático mayo de 1968, cuya impronta rebelde lo marcó ideológicamente.
Mientras cursaba derecho, fue delegado de la Federación de Estudiantes Universitarios y participó activamente del movimiento «26 de Marzo», ya desde su fundación.
Se casó a los veintidós años y fue detenido, por primera vez -por su militancia política- en el año 1969, en el marco de la escalada represiva del gobierno de Jorge Pacheco Areco.
El 28 de febrero de 1972, más de un año antes del golpe de Estado que arrasó con las instituciones democráticas, su cuerpo fue encontrado acribillado a balazos.
El escuadrón de la muerte autodenominado «Comando caza tupamaros», que algunos patéticos personajes de la política uruguaya insisten en afirmar que nunca existió, se adjudicó el cobarde homicidio que permanece impune.
«Obra junta» es una reedición de la primera publicación orgánica de la obra poética de Ibero Gutiérrez, compilada por Laura Oreggioni y Luis Bravo. La antología reúne parte de la producción literaria de los últimos seis años de vida del martirizado escritor.
En este libro, aflora el fuerte compromiso social del militante autor, su temprana lucidez y su indudable madurez estilística.
Artista promisorio, Ibero Gutiérrez dejó una abundante y fecunda producción, como si intuyera que su existencia sería efímera.
Ya sufriendo persecución, incluso desde la cárcel, en hojillas de cigarrillos o en cualquier cosa en la que se pudiera escribir, el joven escritor supo romper los canones poéticos más aceptados de su tiempo, desarrollando un arte rupturista y experimental, pero no por eso carente de un rumbo claro y reconocible.
El creador, prematuramente madurado por el clima de autoritarismo que se respiraba en el Uruguay mucho antes del 27 de junio de 1973, se valió de la poesía como vehículo para expresar su hondo compromiso social.
No obstante, en su sensible escritura también afloran sus dilemas existenciales, sus esperanzas, su desasosiego ante un futuro que se aventuraba sombrío, el temprano amor que descubrió junto a su esposa y su fe a toda prueba a pesar de la palpable amenaza golpista.
Emparentada con el surrealismo, con el existencialismo o con el simbolismo, incluso mostrando claras influencias de la generación beatnik, la poesía de Ibero Gutiérrez es tan vasta argumental y estilísticamente, que escapa a toda clasificación rígida.
El poeta dejó una enorme cantidad de textos, en prosa, en verso, frases sueltas, reflexiones, diarios y pensamientos, en una rica variedad de formatos que demuestran su enorme capacidad y necesidad de expresarse.
A treinta y siete años del asesinato de Ibero Gutiérrez y con las heridas aún frescas de un tiempo de pesadilla represiva, este libro rescata del olvido no sólo al ser humano, sino también al mártir, al luchador social y a uno de los más brillantes y olvidados exponentes de la literatura nacional del siglo pasado.
(Estuario Editora)
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