Expectativa. "Mi mayor ilusión sería cantar en la primera ópera que se organice en el nuevo Sodre"

Raúl "Ciruja" Montero, cantante compositor y embajador cultural

Sabemos de la increíble versatilidad de Raúl Montero, de la variedad de géneros que cultiva con definidísima personalidad.

En el campo de la llamada «música seria», ha incursionado en la ópera y la música de cámara en sus más diversas formas, especialmente en los «lieder alemanes». De este rubro pasa con diáfana naturalidad, sin desvirtuar nada y, dándole su justo enfoque, a temas populares como el tango (que canta desde niño) boleros, rancheras mexicanas y melodías internacionales en su idioma original: alemán, francés, inglés, portugués, italiano y también en catalán.

En el presente, su mayor motivación es cantar y grabar sus propias composiciones, que hasta la fecha son más de ciento veinte y, en muchos casos, son compartidas con otros renombrados músicos y poetas.

Lo hemos escuchado recientemente en la pintoresca cava del Bar Tabaré. Fue acompañado con fineza y sensibilidad por la guitarrista y compositora Ana María Pierotti y durante una hora fue vertiendo temas propios, tangos, boleros una canción francesa y, finalmente, clásicas napolitanas. Como el buen vino, este cantante de larguísima trayectoria y prestigio internacional ha ganado con los años.

Es dueño de una técnica depuradísima que le permite el paso de delicados pianísimos a impresionantes fortísimos. Pasa por medias voces, notas casi susurradas, graves y agudos con pasmosa facilidad, sin que al final se noten huellas de fatiga en su canto. A esto se suma un profundo sentimiento y un decir muy suyo, que cautiva y emociona. Cuando entonó las canzonetas napolitanas, dejó de lado el micrófono e hizo estremecer el local con la potencia de su voz. Fue una experiencia mágica, inolvidable.

En esta entrevista, Montero cuenta acerca de sus penas y alegrías, frustraciones y esperanzas.

 

Su voz es portentosa, parece que hubiera mejorado con los años. (Desde 1964 viene cantando por largos períodos en Europa)

 

­¿Cómo es posible que una figura tan singular, con antecedentes tan valiosos y en plena forma, sea desde hace muchos años sistemáticamente ignorada por los organismos oficiales?

­No lo sé, pero la verdad es que las personas que han estado y están al frente de los temas musicales, saben perfectamente que existo. La última vez que canté en el Solís fue con Pro Opera, » Lucia de Lammermoor» de Donizetti en 1997, poco antes de la restauración del teatro. Fue una tremenda injusticia lo que sucedió con esta Institución que hizo renacer el genero lírico en este país, una verdadera infamia.

 

­ ¿No se siente frustrado ?

­ Naturalmente, me he sentido frustrado, triste y he sido claramente discriminado. Luego la vida me deparó situaciones tremendas, verdaderamente dolorosas que aprendí a superar y me han enseñado a relativizar las cosas. Considero que hay que mirar hacia adelante y haciendo un balance; en líneas generales mi vida ha sido intensa y maravillosa entre Europa y el Río de la Plata. Son tantos los personajes y las experiencias vividas. Hoy vivo en total plenitud junto a mi mujer y me siento más creativo que nunca. El canto es mi vida, soy un pájaro cantor y me apagaría como un fósforo si no pudiera cantar. Muy cerca de mi casa, tengo un reducto glorioso que es la República de la Parva Domus donde compartimos una filosofía muy especial y el canto es un ritual.

 

­ ¿Le gustaría volver a cantar en una ópera ?

En estos últimos años lo que más me motiva es componer, cantar y grabar mis propias canciones, lo que hago permanentemente. He tenido la suerte de tener en mi cercanía notables colaboradores como Anita Pierotti con quien me siento totalmente compenetrado. No obstante me gustaría cantar unos pocos papeles en ciertas óperas.

 

­¿Por ejemplo ?

­Hay una circunstancia muy especial, cuando se incendió el Estudio Auditorio del Sodre en setiembre de 1971, yo estaba en el elenco de «Un ballo in maschera» de Verdi y luego me tocaba cantar el rol de Alfio en «Cavallería Rusticana» de Mascagni junto a la soprano Nuri Azapián y el tenor José Soler. Finalmente la hicimos en Canal 5, dirigidos por el maestro Juan Protasi. Soy uno de los pocos sobrevivientes de entonces y en plena forma. Por esta misma razón, mi mayor ilusión sería cantar en la primera ópera que se organice en el Nuevo Sodre y esa ópera debería ser «Marta Gruni» de Lamarque Pons.

 

­¿Por qué esta obra y este autor?

Porque es el músico más importante y original que ha dado nuestro país. Está a la altura de Villalobos, Piazzolla, o Ginastera. En definitiva, el tiempo se encargará de que sea universal.

No me explico como Lamarque no tiene una plaza, un busto, o como mínimo una sala que lleve su nombre en el Nuevo Sodre. Yo tengo el honor de que compusiera para mí, un pequeño ciclo llamado «La cuidad gris» sobre poesías de Enrique Estrázulas. Lamarque y yo la estrenamos en el teatro de la Alianza Francesa en el año 1976 en una obra sobre el Barrio Sur con Alberto Restuccia y Luis Cerminara. Al final de la misma, interpretábamos este ciclo en la más completa oscuridad, con un foco de luz sobre nosotros. La mantuvimos durante dos meses a pesar de alguna advertencia militar , puesto que en un momento, casi al final, aparece la frase «Escribo libertad con una uña, con medio corazón, con el zapato».

 

­¿En estos últimos años han venido anunciando Marta Gruni, por qué no se ha hecho ?

­No lo sé, pero es una deuda y, la mejor forma de pagarla, sería inaugurando el nuevo Estudio Auditorio con Marta Gruni.

 

­Esperemos que efectivamente esto se haga realidad. Sería poner las cosas en su lugar.

­Muchas gracias y Dios quiera que así sea.

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