Dani Umpi, explosiva imaginación
En la anárquica pluralidad del arte contemporáneo, los sacrosantos principios estéticos tradicionales quedaron marginados. Nociones de buen gusto y belleza, de obras maestras y estilo quedan arrumbadas en el desván de los anacronismos. La pintura y la escultura, lenguajes dominantes durante siglos, se han visto desplazados, subsumidos en las instalaciones, esa nueva modalidad operativa consolidada a mediados del siglo pasado y derivadas de las propuestas de las vanguardias rusas y alemanas que las antecedieron.
No es de extrañar, pues, la reacción de las mentalidades bienpensantes, habituadas a los códigos establecidos, que en su escasa frecuentación de los encuentros internacionales en los que circulan obras obedientes a innovadoras situaciones artísticas, rechazar propuestas de extrema singularidad. Jason Rhodes, Mike Kelley, Paul McCarthy, Sarah Sze o Annette Messager, nombres claves del escenario actual, entre otras personalidades mayores ya instaladas en el podio de los consagrados desaparecidos (Joseph Beuys, Wolf Vostell), provocan situaciones que, en principio, desconciertan al eludir los cánones habituales.
Los países cada vez menos periféricos también tienen sus detonantes personalidades, interruptoras de sendas conocidas. Dani Umpi, entre las generaciones jóvenes, es una de ellas. Licenciado en ciencias de la comunicación, Udelar, en la opción Comunicación Artística y Publicidad y en diversos talleres de fotografía, fue incorporando a esos estudios académicos, otros aspectos de extensión curricular, haciendo de la literatura, la música, el happening, la performance y el video factores esenciales de su relación pública, seguramente todo eso junto, a la vez y en simultáneo.
Dotado de una sensibilidad refinada, a los 35 años luce una madurez indesmentible. Su compleja y diversificada actividad, brillante en las distintas modalidades, desde la curadoría al espectáculo musical, se ha impuesto a un amplio sector de público, no necesariamente extenso, pero si identificado con una forma de comunicación que no apela a recursos gratuitos ni especula, por ser ajeno, con la vulgaridad. Bajito, flacucho y pelado, al subir al escenario, sabe administrar una gestualidad única, apela a insólitas pelucas e indumentaria, derivadas de los parangolés, esos trajes de extracción popular, especie de construcción del color en el espacio, ideados por el brasileño Hélio Oiticica, Dani Umpi se metamorfosea con una fuerza interior que lo agiganta en una proyección de intensa vitalidad y derroche de energía.
En Plataforma MEC, lugar ingrato que ha sepultado a la mayoría de las exhibiciones que allí se realizaron, Dani Umpi y la inteligente curadoría de Santiago Tavella, ambos con práctica para dominar grandes espacios, presentan Superbacana, gigantesca instalación que envuelve al visitante con el vértigo del collage y sus infinitas variantes. El soporte fundamental es el papel en la apoteosis del collage, por la habilidad para renovar formas con recursos sencillos y cotidianos que recogen el ritmo de la vida que pasa. Revistas de color y diarios cortados en infinitos fragmentos cubriendo la totalidad de las paredes, invadiendo muebles, cuadros enmarcados entre el despliegue de ropas íntimas, pelucas y vestuarios de sus perfomances, fotografías propias intervenidas, siguiendo la modalidad de su abuelo que en vez de guardar la fotografía convencional del nieto hizo un collage de recortes de diarios. Ese pequeño registro, a la entrada de la muestra, se proyecta con enorme sentido visual, impregna cada rincón o pared con una vitalidad contagiosa que, en el acto inaugural y la actuación del propio Dani Umpi entonando sus últimas canciones, consiguió atrapar con su magia comunicativa. En ese aparente caos, disparado en todas direcciones, hay un calculado rigor, anotándose la presencia de deliciosos dibujos infantiles de una escuela pública, que ofrecen, como una dávida al artista, bocetos para un posible vestuario. Heredero legítimo de futuristas y dadaístas, con su vocación lúdica y transgresora, Dani Umpi se impone con la convicción de un creador audaz.
Compartí tu opinión con toda la comunidad