La verdadera génesis del golpe de Estado que engendró la dictadura
En la versión completa, ampliada y definitiva de «Alto el fuego», los periodistas y escritores Nelson Caula y Alberto Silva denuncian la verdadera génesis del golpe de Estado que arrasó las instituciones el 27 de junio de 1973.
Este volumen reúne las dos partes de la emblemática obra, que fue publicada originalmente en 1986 y reeditada en varias oportunidades, hasta alcanzar la friolera de 20.000 ejemplares vendidos.
El libro está acompañado por un CD de audio, que, con la locución de sus autores y compiladores, contiene entrevistas a personajes políticos referentes de las décadas del sesenta y el setenta del siglo pasado, que fueron actores de relevancia y privilegiados testigos de lo sucedido.
Este material, que constituye un complemento indispensable, incluye testimonios del ex dictador Juan María Bordaberry, de los ex guerrilleros Eleuterio Fernández Huidobro y Jorge Manera Lluveras, del desaparecido caudillo blanco Wilson Ferreira Aldunate, del Director de LA REPÚBLICA, Federico Fasano, del periodista y ex director de «Marcha», Carlos Quijano, del general Líber Seregni y de los asesinados legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, entre otros.
La obra es un clásico del género revisionista y pionera de la investigación de la historia reciente, que marcó un punto de inflexión hace veintitrés años, cuando la recuperada y aún endeble democracia uruguaya luchada por consolidarse.
Por entonces, nuestro país estaba sumido en intensos debates, fruto de doce años de silencio compulsivo y de cuestiones no saldadas de la época de la dictadura.
En efecto, proliferaban las denuncias de violaciones a los derechos humanos durante el período autoritario. En ese marco, la presión militar forzó un amargo desenlace que no logró zanjar la controversia: la aprobación de la ley de Caducidad, que convalidó e institucionalizó la impunidad.
A treinta y seis años de la consumación del golpe cívico militar que arrasó con las instituciones, el contenido de esta obra de ineludible referencia corregida y actualizada mantiene plenamente la vigencia de sus osadas revelaciones.
La investigación arroja renovada luz sobre la verdadera génesis de la ruptura institucional, demoliendo de plano la teoría de los dos demonios instituida por la derecha y la deliberada abolición de la memoria histórica.
La oportuna reaparición de este trabajo comporta un auténtico acontecimiento editorial, mientras asistimos a una campaña electoral salpicada por tensiones y alusiones al pasado, mentiras y canallescas operaciones políticas de la peor calaña.
La abundante documentación incluida en este volumen de más de cuatrocientas páginas, coadyuva a reafirmar la tesis del origen multicausal del golpe de Estado, que no fue como lo afirman los voceros de la derecha la consecuencia de un mero enfrentamiento entre bandos antagónicos.
Los episodios narrados en este libro, que se apoyan naturalmente en sólidos testimonios y pruebas contundentes, confirman que la conspiración cívico militar fue fruto de un conjunto de circunstancias políticas que se remontan a por lo menos la década del treinta del siglo pasado.
En el capítulo inicial, los autores construyen un minucioso retrato de lo sucedido en 1972, cuando el país se hundía en un dramático pantano de violencia política, represión, recesión económica y angustia social.
Obviamente, para analizar ese tiempo histórico, que coincide con el primer año de mandato de Juan María Bordaberry, es ineludible evocar el gobierno de Jorge Pacheco Areco y su herencia maldita de sesgo autoritario, con medidas prontas de seguridad, presos políticos, estudiantes asesinados, ilegalización de sindicatos y organizaciones partidarias, militarización de trabajadores, censura de prensa y congelación de salarios.
Caula y Silva corroboran la existencia de los escuadrones de la muerte que, amparados por el paraguas y la complicidad de los gobiernos de turno, perpetraron crímenes y atentados.
Estos grupos clandestinos de inspiración ultraderechista que actuaban con absoluta impunidad y cuya existencia ha sido reiteradamente negada, operaban ya desde comienzos de la década del sesenta, antes del nacimiento de la guerrilla del Movimiento de Liberación Nacional.
Los investigadores extrapolan experiencias autoritarias del siglo pasado, al aludir al golpe de Estado perpetrado por Gabriel Terra en 1933. Sugestivamente, ligados a ese episodio aparecen apellidos que luego se repetirán en la ruptura institucional de 1973, respondiendo a grupos de presión e intereses de clase de la oligarquía vernácula.
Incluso, para quienes persisten en la contumacia de afirmar que nuestro país siempre fue un paraíso democrático, los autores revelan que algunos militares colorados no deseaban entregar el gobierno al Partido Nacional, tras las elecciones de 1958.
Mediante la evocación de numerosos episodios, Caula y Silva denuncian que la violencia política original provino de la derecha, al aludir a la reiterada implantación de medidas de seguridad, militarizaciones de trabajadores y salvaje represión contra obreros por mandato patronal, en las décadas del cuarenta y el cincuenta.
Los testimonios demuelen el frágil mito de la Suiza de América y la democracia paradigmática e igualadora, conceptos fuertemente arraigados en la memoria colectiva de varias generaciones.
Alternando permanentemente episodios de las décadas del treinta y del setenta, los autores examinan la intrínseca naturaleza de la lógica golpista, nacida al amparo de las logias castrenses.
Obviamente, el año 1972 es un tiempo de referencia ineludible, que discurre entre los enfrentamientos armados entre militares y guerrilleros, la represión, las denuncias de corrupción contra personajes notorios que aún hoy actúan en la escena política y las negociaciones secretas entre presos y carceleros.
El extenso relato, que se nutre de abundantes testimonios y valiosos documentos inéditos, trasunta las agudas tensiones y la inestabilidad institucional de una democracia en crisis terminal, pautada por enfrentamientos, conciliábulos y declaraciones.
La obra arroja luz sobre los controvertidos comunicados 4 y 7 del amargo febrero de 1973, el pacto de Boiso Lanza, la presunta corriente peruanista existente en la interna militar y la traición del guerrillero Héctor Amodio Pérez, entre otras materias de análisis no menos relevantes.
Caula y Silva indagan en la naturaleza misma de la conspiración militar que arrasó con la endeble institucionalidad, aunque naturalmente no soslayan la flagrante complicidad civil con los motineros uniformados.
La obra corrobora la extrema fragilidad de la historia oficial construida por la derecha y sus aliados, que bastardeó burdamente la verdad, edificó la inmoral arquitectura de la desmemoria y convalidó la impunidad de los crímenes de lesa humanidad.
Este trabajo, que es un crucial aporte al conocimiento de la verdad sobre de lo sucedido en nuestro pasado reciente, analiza la intrínseca relación de connivencia y complicidad entre la clase dominante y sectores militares de ideología fascista.
«Alto el fuego» sigue siendo veintitrés años después de su primera edición un material de referencia y de insoslayable consulta, en tanto constituye un testimonio inapelable, valiente, osado, esclarecedor y abundantemente documentado, acerca del verdadero origen de la violencia política y de la dictadura que asoló a nuestro Uruguay durante doce largos años.
(Ediciones B)
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