Un retrato de los Padres de Plaza de Mayo en el festival cinematográfico de Mar del Plata
El filme de Joaquín Daglio reflexiona sobre la figura de los hombres cuyos hijos fueron secuestrados y desaparecidos en Argentina, quienes desde el primer momento compartieron la búsqueda con sus esposas, algunas de ellas integrantes de Madres de Plaza de Mayo.
Estos hombres no llegaron a organizarse en una agrupación que les brindara un espacio de reconocimiento visible para el resto de la sociedad. «Eramos acompañantes», dijo Daglio a ANSA, «nos automarginamos»; «éramos vulnerables»; «nos quedábamos en las esquinas de la plaza, vigilando, por si a ellas les pasaba algo». El documental traza un intenso recorrido por la vida de estos padres que perdieron a sus hijos, a través de un viaje que ellos mismos propusieron por la historia de sus hijos, su militancia, el dolor, el futuro inconcluso y, finalmente, su legado. Caminatas por una plaza, un estadio de fútbol, una estación de tren, un cuarto cerrado o una escuela, sitios significativos en sus vidas y en la de sus hijos, abren una gran caja de pandora de la que afloran sentimientos profundos sobre la paternidad, la responsabilidad, muchos recuerdos, algunos ellos materiales, que surgen como piezas de un rompecabezas para rearmar sus vidas y continuar luchando por la verdad y la justicia.
El duelo es imposible de elaborar; después de más de treinta años, sigue siendo la pieza faltante de ese gran rompecabezas. «No se puede hacer duelo sin tumba», dice en el filme Rafael Beláustegui, que tiene tres hijos desaparecidos (Martín, Valeria y Rafael José).
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