VOCES DE LA IDENTIDAD

El colonialismo, en tanto fenómeno histórico de dimensión temporal y espacial, tiene fuertes componentes de naturaleza económica, geográfica, social, cultural y hasta antropológica.

Presentadas habitualmente bajo el demagógico ropaje de intercambios civilizatorios, estas migraciones violentas están intrínsecamente asociadas a la conquista, el saqueo, la masacre y la aniquilación de grupos humanos.

Por ejemplo, la nunca agotada controversia en torno a la conquista de nuestra América, es un buen ejemplo de las recurrentes falacias del discurso hegemónico promovido e instituido en el imaginario colectivo por los asalariados del poder.

Felizmente, la conciencia crítica ha comenzado a demoler las visiones idílicas de los investigadores oficiales y a cuestionar la naturaleza misma de la peripecia colonizadora.

Hoy, ninguna mentalidad lúcida duda que, al margen de eventuales herencias culturales, los imperialismos de otrora cometieron auténticos actos de barbarie en el continente.

Ni que hablar de las nuevas modalidades de imperialismo globalizado que, desde los países centrales, siguen drenando a las naciones periféricas, dependientes y aún subdesarrolladas.

Sin embargo, el fenómeno colonialista tuvo una dimensión tan o más deleznable: el esclavismo liberticida, que transformó a los habitantes del continente africano en explotada fuerza de trabajo al servicio de las apetencias económicas de las potencias.

Ese inmoral comercio humano perpetrado por las coronas europeas ­similar a la desregulación laboral contemporánea­ provocó una migración compulsiva hacia nuestra América.

Lo que comenzó siendo una tragedia colectiva y una salvaje aventura racista, mutó, con el tiempo, en mixtura cultural y nuevo sentido de pertenencia.

En Ayer y hoy: afrouruguayos y tradición oral», la socióloga Mónica Olaza construye un original ensayo de nivel académico, destinado a arrojar luz sobre la intrínseca naturaleza humana de esa numerosa comunidad.

En previos trabajos de investigación, la autora identificó, entre otros componentes identitarios, a la tradición oral de los afrodescendientes, sus lenguajes y sus construcciones simbólicas ancestrales.

Mediante un sólido marco teórico, la autora indaga en las etologías de estos uruguayos, cuyas primigenias raíces están en otros lejanos espacios geográficos.

La investigación de campo, que se nutre de veinte entrevistas y testimonios, permite discernir que la vigencia del componente identitario se sustenta en diversas estrategias de conservación.

Partiendo de la tesis que la tradición oral es una suerte de patrimonio compartido, Mónica Olaza trabaja en la reconstrucción y reconfiguración de los escenarios y ámbitos de pertenencia.

De la indagatoria surge, con meridiana claridad, que el componente clave de este fenómeno es la familia y particularmente la mujer, potencial depositaria de la herencia de los expoliados por la esclavitud de otros tiempos.

Obviamente, la autora investiga a fondo los comportamientos individuales y grupales, con el propósito de corroborar la continuidad de los lazos con la denominada «Africa imaginada».

Los actores reales de este trabajo, que fueron interpelados por la autora, pertenecen a varias generaciones y desempeñan diversas actividades, muchas de ellas vinculadas a la cultura.

En «Ayer y hoy: afrouruguayos y tradición oral» coexisten voces, costumbres, afectos y sentidos de pertenencia, de una comunidad minoritaria pero fuertemente integrada a nuestra sociedad, que lucha denodadamente por la igualdad de oportunidades para las nuevas generaciones.

(Editorial Trilce)

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