Arte

Cristiani, obras e ideas

La mayoría obedecen a criterios superficiales, sin estudios y análisis en profundidad de la obra, el autor y la correspondiente contextualización en lo nacional e internacional. Para una puesta en valor de un artista desaparecido, es necesaria una investigación, preferentemente en equipo, que demanda un tiempo prudencial en un país carente de archivos específicos, de colecciones dispersas y obras de difícil ubicación. Recuperar lo que fue el accionar individual de un creador no es tarea fácil. La mayoría de los testigos inmediatos han desaparecido y los pocos que sobreviven son apenas consultados. Así, aún con buena voluntad, lo que se evapora es el espíritu de la época.

La época formativa de Ernesto Cristiani fue la de pleno auge de la cultura uruguaya en los años cincuenta y la renovación del pensamiento estético. Los referentes fundamentales anclaron en los cursos de Jorge Romero Brest en Facultad de Humanidades y la nueva generación de críticos allí surgida, la intensa actividad teatral, cinematográfica, literaria y musical conectada ampliamente con la actualidad mundial en los numerosos diarios y publicaciones y el contacto directo con el exterior, entre los cuales, para señalar uno e importante, la bienal de San Pablo y los intercambios de exposiciones extraordinarias y, a tener en cuenta, el cambio político en Argentina y la caída de Perón. Ese clima, en una economía pujante y una sociedad optimista, fue el disparador para la creación de nuevos lenguajes y la convivencia saludable dentro de la diversidad. Montevideo pudo aceptar, sin sonrojarse y por breves años, ser conocida por la Atenas del Plata.

Cristiani ocupó un lugar preponderante en esas décadas. Maestro y director de escuelas primarias en el Interior y en barrios periféricos montevideanos, realizó experiencias estéticas audaces e innovadoras que luego se extendieron a su propia producción. La exposición que actualmente se realiza en el Centro Cultural de España, con la persuasiva curadoría de Manuel Neves y Eduardo Roland, rescata aspectos inevitablemente fragmentarios de una obra en gran parte destruida o de difícil acceso, aunque es una importante aproximación para ver y estimar al artista uruguayo, acompañada de un valioso catálogo.

 

Entrevista a Cristiani

En el año 1971, quien escribe hizo una entrevista a Cristiani, nunca publicada, que ahora, al revisar archivos propios, apareció escrita en papel de diario por el propio Cristiani. Un documento, sin duda.

P.- ¿Cómo se inicia el proceso de creación de una obra?

R.-Circunstancias exteriores y motivaciones internas se resuelven en un nudo interexistencial, del rostro de cuyo dibujo parto. Tensiones, miedo, tensiones, angustia, tensiones, desgarramiento, sobresaltos.

 

P.- ¿Qué factores ambientales estimulan tu creación?

R.- Subo a un ómnibus y a los dos minutos ya sé si van conocidos o no, si va gente extravagante, si va alguien que me llame la atención por alguna razón especial o no. Y observo que la mayor parte de los pasajeros van tristes, abren las ventanillas y miran para su interior. Yo también.

 

P.- ¿ Cuáles han sido los movimientos o personalidades que han incidido en tu quehacer artístico y por qué?

R.-Mondrian, los expresionistas alemanes (algunas obras), la pintura metafísica, Tilson, Lichtenstein. Porque los organismos que dieron revelan búsquedas extra plásticas, y sin embargo los rastros fueron aportes para el desarrollo de nuevas posibilidades.

 

P .-¿Por qué pintas? En tu obra existe un componente claro con la realidad inmediata, incluso en sus determinantes sociológicas.

R.- Sin lugar a dudas, pinto viviendo inmerso en la realidad más cruda que se vive en la ciudad de Montevideo, en mi función de director de una escuela cuyo alumnado recibe los golpes más duros de este sistema de vida, cada vez más inhumano.

Durante muchas horas del día soy la caja de resonancia de la falta de zapatos, de ropas, de cuadernos, de lápices, de la noticia de la desaparición de algo cada pocos minutos, de peleas en el 90% de los casos, son derivadas de la situación económica en que viven. Somos varios los maestros que salimos demacrados o desintegrados por la impotencia para resolver los múltiples problemas que se presentan. Desde hace años en que se realizan encuestas, estadísticas, decenas de trabajos que resultan inútiles porque van a parar a archivos.

No se dan soluciones. El director, en este caso, no cumple realmente su función docente, pues ha de ser, permanentemente, por falta de secretaria, portero, comisario, guardián, padre, juez, empleado de oficina y por supuesto fumar y tomar quiatinil cada pocos días y pasar muchas veces por loco frente a personas que llegan por primera vez y mientras son atendidas estar pensando en diez o quince pedidos y sus soluciones. Cuando me pongo a pintar, «la festa appena cominciata è giá finita». Pero igual es fiesta. Puesto que tengo fe.

 

P.- ¿No existe acaso una contradicción entre una formulación individualista de tu labor y esa realidad colectiva a la que aludes?

R.- El otro día leía una nota de Enrique Lihn en la que dice que está probado que un solo grito, producto o no de un «largo, paciente, meditado desarreglo de todos los sentidos», o expresión simplemente de asfixia, viene a denunciar una falla en la organización entera.

 

P.- ¿Para quién pintas?

R.- Para todos. No entiendo la función del artista más que como función docente, naturalmente que el docente al intentar cumplir su función se va realizando. También, pero la intención, como dices en la pregunta, es aprehender al espectador mediante la agresión plástica y modificar sus esquemas de habitualidad y conformismo.

Pienso que si con mi trabajo no doy lugar a la reflexión, incomodidad, fermentación, no sirve. Además, por supuesto, la pintura o el arte en sí, no me interesa.

 

P .-¿Qué significado tiene para ti hacer una exposición?

R.-En este momento, en Montevideo, ninguno, salvo reencontrar un grupo de gente amiga con la que tengo oportunidad de cambiar ideas y tener el estímulo de algunos críticos de arte, pero la obra no cumple la función que yo busco.

¿Recibir un premio o cualquier forma de consagración? Cuando el jurado está integrado por personas de reconocida capacidad se toma más clara conciencia de ubicación en el tiempo.

Ganar un premio con una obra que es una denuncia, una crítica, es una satisfacción.

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