Parte de las cenizas de Mercedes Sosa ya fueron espacidas en un cerro de Tucumán

«Esparcimos las cenizas en la zona a la que íbamos cuando ella venía a descansar. A ella le gustaba mucho ir al cerro, porque decía que le renovaba las energías. Siempre elegía el mismo árbol para descansar. Entonces, quisimos respetar ese ritual», explicó su sobrina María Belén Sosa.

Las cenizas fueron esparcidas en el paraje La Sala, en el cerro San Javier, a 35 kilómetros de San Miguel de Tucumán, la capital provincial, situada, a su vez, a 1.300 km al norte de Buenos Aires. Antes, centenares de tucumanos habían desfilado durante la jornada frente a una capilla ardiente instalada en un local oficial de la capital tucumana, donde dejaron flores y ofrendas. Algunos incluso se animaron a improvisar zambas, milongas y cuecas frente a los restos de la espectacular cantante, que se inició en el folclore pero que trascendió las fronteras musicales para interpretar un extenso cancionero que incluye temas de rock, tango y lírica.

Sosa había expresado el deseo de que sus cenizas fuesen esparcidas parte en Buenos Aires, donde residía, en Tucumán, su cuna, y en Mendoza donde en la década del 60 vivió con Oscar Matus, su entonces esposo y padre de su hijo.

En Mendoza, donde la ceremonia se realizará el lunes próximo, «después de cantarle un ratito, sus cenizas serán esparcidas en el canal Cacique Gauymallén», dijo Pocho Sosa, un músico y amigo de la artista fallecida.

Miles de personas habían desfilado ante el féretro de la cantante en el Congreso en Buenos Aires, en un velatorio realizado el domingo 4, que congregó a artistas, intelectuales, dirigentes políticos y sociales.

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