Arrástrame al infierno. Sam Raimi vuelve al terror, el género que lo hizo saltar a la fama

La pesada carga de la culpa

Christine Brown (Alison Lohman) es una ambiciosa y joven empleada de un banco de Los Angeles que está pugnando por un importante ascenso.

Todo parece ir bien en su vida hasta que conoce a la señora Ganush (Lorna Raver), una gitana que va a entrevistarse con ella para pedirle que retrase las cuotas de su hipoteca. La muchacha ve aquí una chance de lucirse ante su jefe y decide rechazar la solicitud.

Ante este desplante la gitana le echa una maldición, por la que un demonio llamado Lamia comienza a hostigarla. La vida de Christine se convertirá en un tormento e iniciará así, junto a su novio Clay (Justin Long), una desesperada carrera contra el reloj para lograr anular el hechizo, buscando evitar que su alma arda eternamente en el infierno.

Como suele suceder con las producciones de este género, la temática de la culpa y el castigo recorre de punta a punta esta cinta. Sin hacer una indagación demasiado profunda al respecto, Raimi logra darle un toque ambiguo a la imagen de su protagonista, quien se deja llevar por su ambición y termina metida en un embrollo sobrenatural. El cineasta emplea un gran bagaje de los tópicos de este tipo de filmes (la maldición gitana y el exorcismo, entre otros) y no propone grandes sorpresas. Lo anterior no va en detrimento de un producto que logra entretener y, por momentos, asustar, aunque es probable que algún avezado seguidor de este tipo de películas se vaya con la sensación de haber tenido varios deja vu durante la función.

La cinta no recurre al golpe bajo, sino que se juega por medios que apelan al sobresalto pasajero más que a perturbar al espectador. Raimi maneja bien la banda sonora como una forma de anticipar la presencia del demonio, generando así momentos de bastante tensión. Lo único que se le puede reprochar es el uso excesivo del recurso que, a causa de tanta reiteración, va perdiendo su efectividad. Lo mismo cabe decir de las apariciones abruptas, principalmente de la gitana, que podrán sobresaltar un par de veces a más de uno.

No faltan tampoco los pasajes cómicos (por momentos ridículos) en los que el director parece no tomarse muy en serio a sí mismo, una verdadera marca de orillo de su cinematografía. En definitiva, «Arrástrame al infierno» es una cinta que puede resultar un goce para los seguidores del viejo y querido «Viernes 13″ que transmitía Canal 4. Muy recomendable para ir acompañado por personas asustadizas.

«Arrástrame al infierno» («Drag me to hell», 2009). Director: Sam Raimi. Guión: Sam Raimi e Ivan Raimi. Producción: Rob Tapert y Grant Curtis. Música: Christopher Young. Fotografía: Peter Deming. Reparto: Alison Lohman, Justin Long y Lorna Raver.

Productora: Universal Pictures, Ghost House Pictures y Mandate Pictures.

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