Murió Mercedes Sosa, la voz mayor de la canción popular de América
La artista, símbolo del canto popular latinoamericano, recibirá honores reservados para las más altas personalidades de Argentina, con un velatorio en el Congreso.
«La escuché a Mercedes cantar en su cama (de cuidados intensivos del sanatorio)», antes de entrar en coma farmacológico, relató al canal TN la cantante argentina Teresa Parodi, una de sus amigas y ahijada artística.
Sosa fue heredera y símbolo de un movimiento de música folclórica con fuerte compromiso político que tuvo su faro iluminador en el célebre cantautor Atahualpa Yupanqui, fallecido en París en 1992.
«Mercedes recibió el (premio) Gardel de Oro y, si hubiesen sido distintos los tiempos, a la inversa, a (Carlos) Gardel le hubieran entregado el Mercedes Sosa de Oro», dijo el famoso charanguista Jaime Torres, quien la acompañó en los escenarios.
Entre las estrellas internacionales que compartieron escenario con la artista figuran Luciano Pavarotti, Sting, Lucio Dalla, Nana Mouskouri, Tania Libertad, Joan Báez, Andrea Bocelli, Silvio Rodríguez, Alfredo Kraus, Pablo Milanés, Milton Nascimento, Caetano Veloso, Chico Buarque, Gal Costa, Konstantin Wecker, Luz Casal, Ismael Serrano y Shakira.
Los restos de Sosa serán cremados y las cenizas esparcidas en forma repartida en su natal ciudad de Tucumán, su ciudad adoptiva de Mendoza y en Buenos Aires, informó la familia.
Hospitalizada el 18 de setiembre con un grave cuadro de disfunciones orgánicas, falleció en la madrugada del domingo, informó el sanatorio donde estaba internada.
Entre los hitos de su carrera figura haber cantado en la Capilla Sixtina del Vaticano (diciembre de 1994), en un colmado Carnegie Hall en Nueva York (febrero de 2002) y en el Coliseo de Roma (mayo de 2002) para pedir por la paz en Medio Oriente junto a Ray Charles, entre otros. «Fue la voz de los que no tenían voz en la época de la dictadura (1976-1983) y llevó la angustia por los derechos humanos en Argentina a todo el mundo», declaró el músico Víctor Heredia, cantante y compositor de algunos temas que Sosa hizo famosos, como «Razón de vivir».
El roquero Charly García, recién recuperado de otro grave cuadro de salud, había afirmado horas antes que «ella (Sosa) fue en su momento la mejor voz argentina. Es casi una estrella de rock». En su apasionada búsqueda artística, Sosa incursionó en el rock and roll argentino, junto con populares músicos y compositores como Charly García, Fito Páez. Víctor Heredia y León Gieco.
Sosa había lanzado recientemente el álbum doble «Cantora», compartido con figuras como Joan Manuel Serrat, Luis Alberto Spinetta, Caetano Veloso, Shakira, Gustavo Cerati, Charly García, Calle 13 y Joaquín Sabina.
La presidenta chilena Michelle Bachelet había enviado horas antes un mensaje de admiración de la artista, a quien consideró «la voz más vigorosa de América Latina». Sosa está considerada una de las mayores difusoras de la obra de la cantante y compositora chilena Violeta Parra, luego de convertir a «Gracias a la vida» en su tema emblemático. «Como ustedes saben, ‘Gracias a la vida’ es una canción nuestra, pero también universal. Hay múltiples artistas de muchos distintos países que la han grabado y la han hecho famosa y una de esas voces es la de Mercedes Sosa», había indicado Bachelet.
«Nací en Tucumán y vivo en Buenos Aires. Soy cantante. Soy viuda. Tengo un hijo, Fabián Ernesto, y dos nietas. Conduzco un Audi chiquito. He estado muy enferma y me he reencontrado con Dios. Soy progresista. Soy embajadora de Unicef», se autodefinió Sosa en una entrevista en 2000.
«Nunca pensé en cantar para vivir», dijo en una entrevista reciente quien se convertiría en una de las voces más representativas del cancionero popular argentino y de América Latina, con más de cuarenta discos grabados a lo largo de su carrera. Sosa había nacido el 9 de julio de 1935 en la provincia de Tucumán, en la misma ciudad y el mismo día en que en 1816 se declaró la Independencia de Argentina. No falta quien interpreta que su llegada al mundo apenas dos semanas después de la muerte del mítico cantante de tangos Carlos Gardel fue una premonición.
«La Negra», llamada así por su cabellera, que rememoraba su ascendencia indígena, pasó su infancia en un hogar humilde del norte, donde mamó la cultura popular y llegó a ser maestra de danzas folclóricas, lo que se ponía a la luz al bailar con su tradicional poncho rojo mientras entonaba alguna chacarera. Sus primeros pasos artísticos los dio en la década del 60 junto a su esposo, el músico Manuel Oscar Matus, sumándose al movimiento Nuevo Cancionero, que renovó el folclore. En esas épocas grabó su primer disco, «Canciones con fundamento», en forma independiente. La experiencia marcó a fuego su carrera artística, a la que nunca aisló de un compromiso político y que la llevó al exilio obligado durante la última dictadura (1976-83). En 1965 consiguió cantar por primera vez en el tradicional Festival de Cosquín, en Córdoba, y grabó el único tema de la obra conceptual «Romance de la muerte de Juan Lavalle», escrita por Ernesto Sábato y musicalizada por Eduardo Falú. En los años 70 llegó incluso a actuar bajo la dirección del argentino Leopoldo Torre Nilson en las películas «El Santo de la espada» y «Güemes». De ahí en más desarrolló una carrera impresionante, durante la cual grabó unos cuarenta discos, recorrió el mundo y fue aclamada por los públicos de los cinco continentes, que fueron consolidando su autoridad artística. Eso le permitió darse algunos lujos, como cantar en la Capilla Sixtina del Vaticano (diciembre 1994), en un colmado Carnegie Hall en Nueva York (febrero 2002), o en el Coliseo de Roma (mayo 2002) para pedir por la paz en Medio Oriente junto a entre otros Ray Charles. Popularizó canciones de los cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés y cantó en castellano temas del brasileño Milton Nascimento.
Provocadora nata, Sosa desafió a los tradicionalistas del folclore e inauguró una complicidad inédita con músicos provenientes del rock como Charly García, Fito Páez y León Gieco.
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