EL SURREALISMO Y LA CARICATURA SOCIAL
Mario Levrero, que nació en Montevideo en 1940 y falleció 2004, fue librero, guionista de cómics, humorista, creador de crucigramas y juegos de ingenio y autor de una extensa producción literaria, que abarca el cuento, la novela y el ensayo.
Pese a ser un escritor no demasiado difundido, igualmente es considerado un auténtico autor de culto. En los últimos años, felizmente su fecunda obra ha comenzado a ser revalorizada en su justa dimensión.
Lúcido cronista de su realidad e implacable fiscal de las miserias humanas, el emblemático escritor compatriota imprimió a su escritura una identidad original y personalísima, que se sitúa a medio camino entre el surrealismo, el drama, el absurdo y el humor irónico y mordaz.
Catalogarlo o enmarcarlo en algún género determinado, puede ser una tarea tan ardua como infructuosa. Sin embargo, en su obra destaca el permanente juego entre lo real y lo onírico, como si la fantasía fuera únicamente una dimensión más de nuestra realidad.
Nick Carter, el bizarro detective y protagonista de una serie nacida de su inspiración, es uno de los más claros ejemplos de las múltiples influencias literarias de Levrero, que jamás le impidieron hacer gala de un estilo fácilmente reconocible.
«Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo», narra las aventuras del investigador del título, en una curiosa mezcla entre Sherlock Holmes y Sam Spade, el célebre detective creado por Raymond Chandler y popularizado en el cine por el mítico Humpfrey Bogart.
Sin embargo, lo estrambótico y por momentos ridículo de sus aventuras y el curioso y surrealista mundo en el cual se mueve, lo transforman, por momentos, en un irónico émulo del inefable Inspector Clouseau.
En esta disfrutable obra, se evidencian algunas de las más fuertes influencias artísticas de Mario Levrero. En tal sentido, son fácilmente reconocibles el clásico policial negro norteamericano, el llamado «Hard boiled», el comic de superhéroes, el surrealismo, el género fantástico, el gótico, el humor absurdo y hasta el cine de Hollywood.
El nivel del conjunto narrativo no siempre ostenta la misma calidad. Este es precisamente uno de los riesgos de una literatura como la de Levrero, quien siempre apostó a romper con parámetros y reglas preestablecidas.
Más allá de eventuales salvedades, este libro tiene igualmente pasajes de una singular brillantez, en los cuales aflora en su máxima expresión- el intransferible trazo paródico del mejor Levrero, que mixtura el rampante humor negro con la crítica mordaz y una lúcida y siempre descarnada caricatura de la condición humana.
El autor se disocia de su personaje y, entre los dos, van componiendo el relato y ofreciendo distintos puntos de vista sobre las mismas situaciones, lo cual enriquece sustancialmente la calidad de la narración.
Mario Levrero hace gala de su frondosa imaginación y genio literario, para parir un mundo absurdo y plagado de personajes estrambóticos que, pese a sus excentricidades, se asemejan en su psicología a cualquiera de nosotros.
(Editorial Sudamericana)
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