Un honor. La obra de Adrián Biniez obtuvo el Premio Horizontes al Mejor filme latinoamericano

"Gigante", premiada en San Sebastián

El director había afirmado que su cinta «es una comedia romántica medio rara, una película sobre el romanticismo masculino post adolescente». Ahora «Gigante» suma un nuevo galardón al Gran Premio del Jurado, Premio Opera Prima y Premio Alfred Bauer logrados en el Festival de Berlín.

Biniez, que también es el autor del guión, recordó que la idea inicial de la película «fue una frase que escribí en mi computadora: guardia de seguridad se enamora de empleada de limpieza de un supermercado durante el turno de la noche».

El realizador, que tiene formación como compositor y músico, tuvo que venir a nuestro país para poder filmar su historia.

«En Argentina, como no estudié cine, no tenía vinculación con ese mundo, soy un completo outsider. Pero al irme a Uruguay, como mis amigos son cineastas, todo aconteció de modo más fácil», aseguró a la revista del Festival de San Sebastián.

«Gigante» pugnaba con otras doce películas de seis países latinoamericanos por el premio Horizontes, dotado con 35.000 euros, y otorgado dentro de la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián.

El premio busca distinguir cintas producidas total o parcialmente en América Latina, dirigidas por cineastas latinos o que tengan por tema comunidades latinas de todo el mundo, algunas de las cuales, como es el caso de «Gigante», ya han sido galardonadas o han participado en otros festivales.

El jurado, presidido por el ex director del certamen, Manuel Pérez Estremera, también le otorgó «por unanimidad» una mención especial a la película argentina «Francia», del uruguayo Israel Adrián Caetano.

 

Otros premiados

La cinta china del director Lu Chuan «City of life and death», sobre las atrocidades japonesas perpetradas en China en 1937, ganó la Concha de Oro a la Mejor película del evento cinematográfico.

El filme, de factura casi hollywoodense y considerado por algunos como «La lista de Schindler» china, sonaba desde el principio, por su gran acogida entre el público y la crítica, para ganar el máximo galardón.

Como Mejor director se consagró el español Javier Rebollo por «La mujer sin piano», una cinta acogida de forma gélida por el público y parte de la prensa, que abucheó en la tarde de ayer el anuncio de la concesión del premio.

Por otra parte, las Conchas de Plata a las mejores actuaciones recayeron en el español afectado por el síndrome de Down Pablo Pineda y en su compatriota Lola Dueñas, por su labor en «Yo, también». El filme cuenta la historia de un universitario afectado por el síndrome de Down que consigue un empleo público y se enamora de una de sus compañeras.

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