PRESTIGIOSO CINEASTA ISRAELI MARCO PRESENCIA EN "LLAMALE H"

Es uno de los directores cinematográficos más reconocidos de Israel ­Estado que hoy por hoy produce una veintena de largometrajes al año, con muchos títulos premiados internacionalmente­ y su presencia en el Festival de Cine «Llamale H» sobre la diversidad sexual, que tuvo lugar en Hoyts Cinema, no pasó desapercibida.

De talante afable y un carácter próximo a la timidez, Hochner ­que también es crítico cinematográfico de Cinematheque Magazine y la Revista «Camera Obscura»­ señaló que el cine es una herramienta artística que también sirve de «testimonio para denunciar los prejuicios que sufren ciertas minorías».

Fundador del Festival de Cine LGTB de Tel Aviv, el éxito de su primer filme, «Good boys» (Mejor Película Israelí, Premio Outstanding Emerging Talent Award Outfest 2005 y Gran Premio del Jurado de Montreal, entre otras distinciones), le permitió generar espacios para este tipo de largometrajes que podían ser vistos en todas partes del mundo pero no tenían un lugar propio en su tierra natal.

Al estrenar exitosamente su largometraje en lugares tan apartados como Nueva York y Los Angeles y advertir que había muchas realizaciones que trataban el tema de la homosexualidad y el lesbianismo consiguiendo pantalla y auditorio sin mayor problema, decidió fundar dicha propuesta de regreso a su país.

«Es un cine necesario, en donde mucha gente se siente identificada», subraya Hochner, quien, al ser interrogado sobre si se considera un activista gay, no demora en contestar que «al estar haciendo filmes sobre la comunidad gay ya me puedo considerar un activista en mi terreno. También puedo decir que soy un activista porque no es fácil hacer un festival de esta naturaleza en Israel».

Subrayando la persistencia de cierta homofobia en varias partes del mundo, el director israelí nacido en Kfar Save afirma que este tipo de realizaciones sirve para generar tolerancia en la diversidad.

De a poco, según señala el entrevistado, muchos medios de comunicación se han abierto a este tipo de producciones que hablan de esa diversidad sexual y denuncian esa homofobia. Sin embargo, aun un pueblo como el judío, que ha sufrido tanto la discriminación, experimenta cierta resistencia frente al tratamiento de la homosexualidad.

En esta instancia, el recuerdo del reciente atentado criminal contra un reducto gay ocupa su espacio en la conversación. (Un acto que fue condenado por el gobierno desde un primer momento pero que refleja los niveles de rechazo que pueden empañar las pequeñas conquistas del día a día).

«Es un tema muy complicado ­aclara Hochner­, no debemos olvidar que en Israel hay un predominio de la religión ortodoxa en el poder, a pesar de que hay otras comunidades religiosas menos rígidas. Hay varios niveles de entendimiento y, a pesar de que la mayoría del pueblo judío es religioso, también hay gente no practicante y no debemos olvidar el veinticinco por ciento de la población árabe. A pesar de dichas resistencias, el gobierno ha ido apoyando los derechos de las parejas homosexuales. Pero es un proceso largo y silencioso».

Al ser consultado sobre las posibles dificultades que enfrenta un director al querer rodar su largometraje, Hochner afirma que «Israel no es Hollywood, nada es fácil y, como en todas partes, el tema económico es la gran traba». Un obstáculo que no le impidió llevar adelante varias realizaciones («Good boys», «Antártica» y un capítulo de «Fucking diferent Tel Aviv», junto a otros directores).

Al interrogarlo sobre los nexos entre todas esas realizaciones, el cineasta sonríe mientras dice: «Bueno, son todas ambientadas en Tel Aviv y tratan sobre la vida gay en esa ciudad, donde también aparecen tópicos como el amor y la soledad», aunque confiesa que probablemente «Antártica» ­su última realización­ sea «su obra más autobiográfica» y también la más costosa en relación a los largometrajes anteriores.

Pero no podía dejarse de lado el Festival «Llamale H», el encuentro audiovisual que lo había convocado a nuestra capital. Es un festival que Hochner no vaciló en calificar de «muy selecto», con una programación que, según el realizador, incluyó los mejores filmes internacionales del rubro rodados en los últimos tiempos. Pero la cosa no quedó ahí: el director de «Good boys» también quedó prendado de Montevideo, su vida nocturna y su variado público. Razón de más para que vuelva dentro de poco a presentar su próxima película.

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