Desde hoy. Un elogiado y multipremiado filme español

Cinemateca 18 estrena La soledad

La trama del filme muestra a Adela, una joven separada y con un hijo de un año de edad, quien deja atrás las montañas y los paseos por los prados para trasladarse a Madrid, donde todo es ruido, tránsito y un continuo vaivén de un lado para otro.

Para salir adelante se busca un trabajo de azafata y se muda a un apartamento junto a Carlos e Inés. Antonia, la madre de Inés, tiene un pequeño supermercado de barrio; lleva una vida bastante tranquila junto a su novio, Manolo, y sus tres hijas. Sin embargo, esa convivencia empieza a tambalearse. A cierta altura, un atentado terrorista sacudirá la vida de algunos de esos personajes, que deberá encontrar la fuerza para regresar a una vida normal.

Con sólo dos películas (la anterior fue «Las horas del día»), Jaime Rosales se ha afirmado como uno de los cineastas más interesantes del nuevo cine español.

Estructurado en cuatro capítulos y un epílogo, el filme recoge fragmentos de vida de dos mujeres y sus respectivas familias. Sus historias apenas entrecruzadas funcionan como hilos de un mismo tejido social, entre la lucha por evitar la soledad y las dificultades propias de la convivencia.

Uno de los méritos del filme radica en su sabio retrato de personajes comunes y sus intentos por convivir pacíficamente y evitar la soledad, y los problemas que hacen peligrar esas relaciones y amenazan hundirlas: el dinero (o su falta), la enfermedad, la muerte, la incomunicación frente a sentimientos soterrados de amistad y amor pudoroso para seres necesitados de compañía e ilusión. Sus diálogos son naturales y espontáneos, nada pretenciosos ni rebuscados, sobre los temas más ordinarios y también más importantes. En cuanto a sus reacciones, resultan absolutamente verosímiles y cargadas de frescura, tanto cuando se enfrentan a un diagnóstico médico fatal como cuando hablan de los tatuajes o se disponen a repartir una herencia. Son vidas que comienzan entre divertidos comentarios con un punto de ilusión y alegría, entre juegos infantiles y opiniones sobre la importancia o no de ser guapos para enamorar, y que poco a poco van derivando, entre situaciones dramáticas y esfuerzos por capear el temporal, hacia la negrura existencial.

Rosales hace gala de un estilo preciso en el que cada detalle tiene un sentido narrativo o expresivo. Los mismos títulos de crédito aparecen fragmentados, sugiriendo la fragilidad de la vida y de las relaciones humanas. En las primeras escenas, la pantalla partida en dos sirve para mostrar el aislamiento de unos personajes que hablan y conviven en un mismo espacio pero cuya realidad está continuamente amenazada por la distancia emocional. El recurso cobra especial fuerza cuando recoge, en primeros planos, las difíciles conversaciones de pareja situando a uno de perfil y a otro de frente, subrayando su separación. Luego, una cámara fija y discretamente colocada permite un perfecto tratamiento espacial de los lugares de acción y la planificación partida permite elaborar una mirada plural de un único objeto, desde distintos ángulos o puntos de vista. Entre otros premios ha obtenido tres Goya, incluyendo los de mejor película y director.

Podrá verse hasta el domingo 20 de setiembre en el horario de 18.00 y 20.25. a

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje