Terror bizarro en la Ciudad Vieja
Casi un centenar de personas se hicieron presentes en el tradicional bar del casco viejo de Montevideo para presenciar la secuela de «Sangre en la mondiola», la primera producción de Guzmán Vila.
La historia narra las peripecias del vampiro Vlad Tepes, el personaje histórico en el que se inspiró Bram Stoker para su Drácula, en busca de su hija Lucy. Para ello, deberá enfrentarse a periodistas curiosos, un policía corrupto y un traficante de obras de arte.
Es complejo determinar el género al que pertenece la cinta, que se rodó en Montevideo, Canelones y Maldonado, y cuyo presupuesto irrisorio fue de apenas 1.000 dólares. Según Vila, es una mixtura de terror y comedia negra. Se perciben claras referencias a las producciones de la Hammer, a John Carpenter (director de «Halloween» y «La cosa») y al humor ácido del ibérico «Torrente».
A pesar de que los más de 90 minutos de duración del filme caminan entre el terror y la comedia, cuando Vila se lo propone, logra crear respetables climas de suspenso.
La película es cien por ciento amateur. Su realizador y los actores consideran hacer filmes más como un hobbie que como un trabajo.
Vila trabaja en la casa de remates Bavastro hace 17 años. Además, repiten en esta secuela Herardo Trápani, que encarna a Negreira, el policía corrupto, basurero municipal en su vida real y vocalista de Amables Donantes, una banda de metal de la que Vila es el «batero». En tanto, Silvio Galizzi Flores (Vlad Tepes) «es vampiro por las noches» y abogado del Banco de Seguros del Estado durante el día.
El filme cuenta con llamativos cameos de Walter Reyno, Mirella Pascual, Elena Zuasti «que trabajaron de onda», dice el director, y con reconocidos periodistas, como Nano Folle, Nacho Alcuri, Salvador Banchero y Gustavo Escanlar, que encarna al personaje del periodista sensacionalista del programa «Escoria humana», definido como «la oveja negra» y un «vocero de la derecha».
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