La vanguardia revolucionaria y el socialismo como compromiso
En «Aquellos comunistas», la escritora e investigadora Marisa Silva Schultze ensaya una minuciosa y renovada mirada sobre buena parte de la peripecia de este partido político, una colectividad referente de la izquierda nacional.
La autora, que es docente, realizó el postgrado de Investigación en Historia Contemporánea del Centro Latinoamericano de Economía Humana, lo cual le otorgó una sólida formación académica.
La ensayista, que escribe habitualmente colaboraciones en el semanario «Brecha», publicó «La limpieza es una mentira provisoria» (1997 – 2005), «Qué hacer con lo no dicho» (2000) y el estupendo relato testimonial «Apenas diez» (2006).
«Aquellos comunistas» es, sin dudas, su obra más ambiciosa, en la medida que condensa la lucha, la militancia, los códigos y las representaciones simbólicas de una de las fuerzas políticas más arraigadas en nuestro imaginario social contemporáneo.
No en vano la autora toma como referencia el período 1955-1973, que coincide con una secuencia de hitos fundamentales que atañen a la consolidación del Partido Comunista como una de las corrientes ideológicas más influyentes y gravitantes en la construcción de la unidad de la izquierda.
En el prólogo de este trabajo, que tiene un claro sesgo ensayístico, la investigadora aclara que hace 33 años que no pertenece a las filas del PCU, en el cual militó entre 1969 y 1974.
Marisa Silva Schultze desestima de plano toda referencia autobiográfica y a su propia experiencia, pese a provenir de una familia fuertemente comprometida con el Partido Comunista del Uruguay, que influyó en forma determinante en su maduración ideológica.
Partiendo de la convicción de que la historia del comunismo uruguayo ha sido escasamente aludida en la literatura política contemporánea, la autora asume el desafío de construir una investigación sobria, objetiva y absolutamente despojada de eventuales rasgos apologéticos.
En el desarrollo de este trabajo, la docente reconstruye los diversos avatares del PCU, a partir de la crisis de 1955 que devino en la destitución de Eugenio Gómez y la asunción de nuevas autoridades, encabezadas por Rodney Arismendi, paradigmática figura de la izquierda uruguaya.
Obviamente, aclara que este cambio de conducción no supuso para nada una modificación en el rumbo cardinal de la fuerza política, que mantuvo su incondicional adhesión a las líneas rectoras promovidas por la Unión Soviética.
Aunque este trabajo está focalizado en las dos décadas de historia que preceden al golpe de Estado del 27 de junio de 1973, la autora no soslaya algunas referencias al proceso fundacional del Partido Comunista, indispensables para la comprensión del tema.
En el capítulo inicial, titulado «Ser comunista: un modo de vivir», la investigadora indaga en la naturaleza intrínseca del militante y el afiliado a esta fuerza política.
Silva Schultze explica la tipología misma de los comunistas de las décadas del cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado, destacando su alto grado de concientización política.
Ese ejercicio analítico deviene en un minucioso retrato de los adherentes, sus ideas, sus códigos y sus certezas de pertenecer a un partido destinado a parir una profunda transformación de la sociedad uruguaya.
Asumiendo que los comunistas uruguayos se consideraban la vanguardia de la revolución, la escritora desbroza el camino hacia la comprensión del proceso de construcción de un partido de masas, fuertemente comprometido con la clase obrera.
Silva Schultze recrea las singularidades de un conglomerado bien ideologizado y predestinado a erigirse en la matriz de las radicales transformaciones que requería la sociedad uruguaya.
Al analizar la estructura interna, la docente reconstruye la singularidad de una fuerza concebida a imagen y semejanza del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética), a lo cual se adosó los rasgos identitarios acordes a nuestra idiosincrasia.
La escritora alude a la composición de cuadros y masas, destacando el crucial papel desempeñado por la dirigencia colectiva, que marcaba el rumbo de la actividad política.
El abordaje de la vida interna del partido motiva múltiples reflexiones de la autora, quien analiza la indudable trascendencia del calendario de celebraciones, particularmente del acto de aniversario.
Este acontecimiento, que era naturalmente una convocatoria ineludible, coadyuvaba a fortalecer y repotenciar el espíritu revolucionario y el indispensable sentido de pertenencia.
Otro tanto sucedía, como lo afirma la autora, con el carné de afiliación que recibía cada comunista, que era una suerte de signo identitario del compromiso con una ideología y una concepción de la sociedad y la historia.
Mediante la transcripción de fragmentos de documentos, discursos y declaraciones, Silva Schultze rediseña el imaginario comunista, en tanto ética de militancia y convivencia.
La autora reinterpreta las diferencias estratégicas y metodológicas existentes entre el Partido Comunista y otros movimientos de izquierda, fuertemente marcadas por los avatares de la guerra fría y la revolución cubana.
En efecto, mientras los comunistas se adherían a la línea moscovita que promovía la coexistencia pacífica planetaria y desestimaba la lucha armada como práctica revolucionaria, otras organizaciones optaban por la vía insurreccional.
La docente alude naturalmente a la crucial incidencia de la educación sistemática de los cuadros partidarios en la doctrina marxista leninista y a la lectura y análisis de textos y documentos.
Silva Schultze atribuye singular trascendencia al rol de los dirigentes por su gravitación en el rumbo ideológico de una fuerza política eminentemente internacionalista, que logró una fuerte inserción en la sociedad uruguaya y, en forma muy particular, en el movimiento sindical y en las organizaciones estudiantiles.
Uno de los capítulos sin dudas más significativos es el que refiere a la íntima relación entre el Partido Comunista y relevantes personajes de la cultura, que operó como correa de transmisión de las ideas de esta colectividad partidaria.
Obviamente, la unidad constituyó y aún constituye en el presente, buena parte de la construcción simbólica, la cosmovisión filosófica y la ética combativa de la organización política.
Apoyándose en abundantes documentos y testimonios, Marisa Silva Schultze rescata la intrínseca identidad de este partido de cuadros y masas, sin soslayar sus eventuales contradicciones originadas en su incondicional alineamiento con el modelo soviético, que lo enfrentó frecuentemente a otros movimientos de la izquierda nacional.
Precisamente, en el último capítulo, titulado «La URSS: la utopía territorializada», la autora indaga en el íntimo vínculo entre el PCU y la meca del comunismo mundial y su rol de liderazgo de dimensión planetaria en los turbulentos tiempos de la guerra fría.
«Aquellos comunistas» es un ensayo tan minucioso como revelador, que transita el itinerario de casi dos décadas de historia del Partido Comunista, que coincidieron con un período de crisis económica y social y la salvaje escalada represiva de la derecha reaccionaria.
En este trabajo, María Silva Schulze corrobora su sensibilidad y madurez para analizar acontecimientos y circunstancias históricas, en una mirada que escruta las tensiones y subjetividades de la peripecia de una de las fuerzas políticas vertebrales de la izquierda nacional.
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