Brad Mehldau en el Teatro Solís
Con sus jóvenes 39 años, Mehldau ha entusiasmado a miles de escuchas, muchos de ellos recién llegados al jazz. Entre otras virtudes, les ha demostrado que la buena música no tiene porqué ser tocada con instrumentos electrónicos, ni a velocidades alucinantes, ni a decibeles amenazadores.
«El primer disco de jazz que escuché fue cuando tenía once años, era un dúo entre el pianista Oscar Peterson y el guitarrista Joe Pass», relató Brad en una entrevista. «Yo tocaba piano clásico y me gustaba el rock, pero no improvisaba. La música para piano de Brahms me apasionaba, crecí escuchando a Jimi Hendrix, Steely Dan y Led Zeppelin, pero me fascinó la técnica de Peterson».
Definitivamente, los discos de Keith Jarrett repercutieron en el adolescente. Más tarde fueron Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane quienes encaminaron el estilo de Brad por las sendas del auténtico jazz.
«Me han relacionado mucho con Bill Evans, lo cual para mí es un gran honor. Pero creo que es fundamental desarrollar un estilo propio», asegura Mehldau. «Un jazzista escucha centenares de discos, los estudia, pero en el momento de tocar tiene que dejar de pensar en otras influencias y descargar sus propias improvisaciones. El jazz sabe tomar elementos de otros géneros y transformarlos, eso me gusta. Puedes elegir un buen tema popular de cualquier período y puedes expresar su melodía, improvisar con ella. Y el jazz, de todas las músicas occidentales, es la que más focaliza su interés en la improvisación».
Uno de sus cedés como solista fue «Live in Tokyo», grabado durante una gira en 2003. Incluye temas de Radiohead, Thelonious Monk, George Gershwin, Nick Drake y Cole Porter, y es una fenomenal demostración del convincente talento del pianista.
Dentro de una clara unidad de estilo, cada versión es individualizada por la comprensión cabal de la partitura, con lo que Mehldau exterioriza su profundo conocimiento del autor y simultáneamente su maestría para sacar el máximo provecho personal y emocional de cada obra.
En este disco se aprecia una de sus características más llamativas, que se ha mantenido hasta el presente. Es el contracanto que genera con sus dos manos, pero no en la forma habitual de la mayoría de los pianistas, sino sosteniendo una figura rítmica regular con su mano derecha mientras la izquierda se encarga de la improvisación. Con ello Mehldau compone nuevas ideas sobre la melodía principal, logrando una enorme variedad de formas y texturas.
«El apoyo del público durante un concierto es para mí muy valioso», reconoció. «Cuando termino no hay nada que me produzca más satisfacción que haber logrado aquello que buscaba. Es muy importante sentir que me conecto con el público porque me demuestra que sigo un camino honesto, sin engaños ni artificios, entregándole lo mejor de mi arte».
Las entradas para este esperado concierto organizado por el Jazz Tour, cuestan $ 350, $ 500, $ 650, $ 800, $ 900 y $ 1000. Pueden adquirirse en los locales de la Red UTS y en boletería del Teatro Solís. Hay financiación con tarjeta Visa y precios especiales para músicos que escriban al mail [email protected].
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