En cartel. Truculencia en tercera dimensión

Sangriento San Valentín: cuando  el asesino se sale de la pantalla

De continuar así, habrá que desconfiar bastante de todos aquellos largometrajes que vengan en este formato porque terminaremos sospechando que están tratando adornar el desastre con fuegos artificiales.

En realidad «Sangriento San Valentín» es un típico filme de género terrorífico «Clase B» que, en este caso, ostenta el dudoso privilegio de anunciarse como el primer producto de horror en 3D. Una promoción destinada a atraer incautos que, por más fanáticos que sean del «gore», saldrán bastante decepcionados cuando empiezan a correr los créditos.

Es que no solo tiene todos los consabidos clisés que se han convertido en rutina sino que evidencia su intención de clasificar como improbable referente (al generar un minero asesino serial con pico y pala) y continuar con la saga sin mayores méritos, según amenazan las secuencias finales.

Pero más allá del carácter redundante que acusa el filme, hay una suerte de desprolijidad generalizada (tanto en el manejo de actores como en los diálogos y la secuenciación narrativa) que va dispersando la atención de la platea hasta llegar a los probables bostezos en seguidilla. Como gancho para la boletería y complemento de la tercera dimensión, anteojos especiales mediante, el casting intenta hacer fuerza con la selección de Jensen Ackles, uno de los jóvenes actores de la serie televisiva «Sobrenatural» (que acá dejó de emitirse pero ha tenido un considerable éxito en los Estados Unidos de América).

Dicha pretensión ­por cierto­ hasta resulta contraproducente en lo que hace a un atractivo rostro para promocionar desodorantes pero que todavía no ha demostrado elaborados registros gestuales ni mayor histrionismo en su desempeño.

Los que vayan pensando en embarcarse en una especie de montaña rusa alucinante se toparán, en cambio, con un moroso recorrido a la manera de ómnibus adelantado de horario, circulando por 8 de Octubre. Los sesos y quijadas esparcidos por la butaca apenas pueden llegar a despabilarnos un poco del sopor global. Es de terror en el sentido locatario/peyorativo del término. Góticos exquisitos, abstenerse.

Sangriento San Valentín («My bloody Valentine; Estados Unidos; 2009). Director: Patrick Lussier; Guión: Todd Farmer y Zane Smith. Edición: Cynthia Ludwi y Patrick Lussier. Con Jensen Ackles, Jaime King, Kerr Smith, Kevin Thighe, Betsy Rue y Edi Gathegi.

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