Ensayo histórico. "Lenin: la revolución rusa y el socialismo del siglo XXI"

La arquitectura del cambio y la emancipación de la clase obrera

En «Lenin: la revolución rusa y el socialismo del siglo XXI», el escritor uruguayo Julio Louis construye un revelador ensayo que explica minuciosamente el proceso de construcción del primer modelo socialista del siglo pasado.

A casi un siglo de un acontecimiento que inició una nueva era de la humanidad y modificó radicalmente el curso de la historia, el autor asume el desafío de recrear esa fermental experiencia de transformación política, social y económica.

La obra es fruto de una documentada investigación, que indaga en la dramática situación del proletariado de hace un siglo, en el pensamiento socialista y en la expansión imperialista europea.

El libro, que tiene obviamente el intrínseco valor de la maduración intelectual que otorga el tiempo, comporta una plausible herramienta de análisis y reflexión colectiva.

Aunque este ensayo histórico se retrotrae a sucesos acaecidos en las dos primeras décadas del siglo XX, la estrepitosa implosión del modelo de acumulación capitalista le otorga renovada validez.

En efecto, la contemporánea crisis del mundo desarrollado que contaminó rápidamente a los mercados globales y golpeó dramáticamente a las economías de las naciones periféricas, reactivó inesperadamente un debate que permanecía anestesiado.

Como es notorio, desde el derrumbe del denominado socialismo real, los teóricos neoliberales proclamaron el fin de la historia y la muerte de las ideologías, en una postura irresponsable, soberbia y de flagrante miopía intelectual.

El capitalismo unipolar que heredó la era de la confrontación entre bloques hegemónicos característica de la posguerra, fue incapaz de administrar armónicamente los conflictos sociales y de abolir el hambre, la pobreza, la inequidad y la pública infelicidad.

La inmoral voracidad de un neoliberalismo concentrador gobernado por el mercado, la grosera apropiación de la plusvalía y la especulación financiera, devino en un auténtico desastre planetario.

El nunca bien ponderado Estado, recurrentemente denostando por los arquitectos de la debacle, es hoy ­paradójicamente- el salvavidas que permitirá la resurrección del mundo capitalista.

En buena medida, esta situación comporta una contundente lección histórica de dimensión global, que no debería pasar inadvertida para los contumaces apólogos vernáculos de la desregulación económica, el libertinaje financiero, el desmantelamiento del Estado y la precarización laboral.

A la luz de los últimos acontecimientos, «Lenin: la revolución rusa y el socialismo del siglo XXI» constituye un insumo de superlativo valor para interpretar el pasado y el presente.

Esta es la historia de una revolución pero también de un paradigmático revolucionario, cuyo legado e impronta marcaron a fuego el derrotero de lucha de las fuerzas de cambio.

En efecto, Vladímir llich Ulianov (Lenin) fue una figura de crucial influencia en la construcción del socialismo en los albores del siglo pasado, en un país de estructura semi-feudal asolado por la guerra, el hambre, la injusticia y la desesperanza.

Con abundantes referencias a Marx, Engels, Rosa Luxemburgo, Kautsky, Trotsky y otros pensadores que parieron ideas destinadas a modificar el curso de la historia, Louis elabora un trabajo sólido y bien documentado.

En el capítulo inicial, el autor indaga en el mapa histórico de fines del siglo XIX y comienzos del XX, con el propósito de diseñar un estado de situación que permita interpretar adecuadamente la dimensión de los fenómenos.

Obviamente, por entonces la correlación de fuerzas en el mundo era diferente, con la hegemonía mundial de Gran Bretaña y Francia, que eran las potencias imperialistas dominantes.

Sin embargo, resultan sorprendentes las semejanzas con situaciones contemporáneas, como el dominio cuasi monopólico de los mercados mundiales, el comercio y la explotación de las colonias en beneficio del desarrollo de las metrópolis.

De algún modo, la colisión entre las predicciones de Marx y el itinerario de evolución de los capitalismos centrales de la época, se explica en la naturaleza misma de las relaciones de dependencia y en el drenaje colonial.

El ensayista pondera la figura de Lenin, en quien identifica al ideólogo relevante y esclarecido, pero también la síntesis perfecta entre la teoría y la práctica revolucionaria, indispensable para preparar el crucial salto cualitativo.

En el segundo capítulo de este trabajo, Louis analiza tres temas concretos que alimentan abundantemente el debate dialéctico: imperialismo, marxismo y revisionismo.

Con la perspectiva que le otorga el tiempo transcurrido, el autor aborda la problemática del imperialismo en su dimensión económica y social, como factor determinante de la ecuación de poder y la expansión del modelo de acumulación.

En ese contexto, aborda la situación del proletariado de las potencias industriales, que mejoró sus expectativas y su calidad de vida a expensas de la explotación de los mercados periféricos y del hambre de otros obreros.

Obviamente, no soslaya las más habituales contradicciones entre el marxismo y las corrientes revisionistas, mediante la transcripción de numerosas citas de pensadores e intelectuales de la época.

En el siguiente capítulo, el ensayista ingresa de lleno en la reconstrucción del proceso revolucionario acaecido en Rusia, pautado por los antagonismos entre el decadente zarismo, la ascendente burguesía que aspiraba a apropiarse del poder y la pauperizada masa de obreros y campesinos.

Este es, sin dudas, uno de los tramos más reveladores de este concienzudo trabajo, en la medida que permite visualizar los primeros debates y movimientos que, a la sazón, devinieron en la histórica revolución de octubre.

Louis elabora una minuciosa explicación en torno a la construcción de la vanguardia, la paulatina adquisición de la conciencia de clase y la fundación del partido destinado a encabezar la lucha por la conquista del poder.

El capítulo abunda en explícitas referencias a los estragos provocados en Rusia por la guerra, que, más allá de sembrar hambre, muerte y desolación, coadyuvó a la decadencia terminal del antiguo régimen y al nacimiento de una clase obrera combativa y fuertemente politizada.

Centrando el análisis de todos los acontecimientos en la figura consular de Lenin, Louis explica las diversas secuencias del estallido revolucionario y las cruentas disputas entre liberales burgueses y bolcheviques por el poder, tras el cruento derrocamiento del zarismo.

El autor indaga en las motivaciones y los móviles que inspiraron a los actores políticos de la época, sugiriendo que la revolución fue una suerte de parto histórico que instaló el antagonismo entre la clase obrera y la burguesía, que perdura hasta nuestro tiempo.

Obviamente, Louis también reexamina la naturaleza ética de la teoría revolucionaria como fuerza motriz de cambio, que permitió mutar de un modelo privilegiado y concentrador a una sociedad sin clases y sin explotadores ni explotados.

El escritor no soslaya las traumáticas marchas y contramarchas de un proceso erizado de enfrentamientos, conflictos y dificultades, que posibilitó edificar el primer estado socialista del planeta.

«Lenin: la revolución rusa y el socialismo del siglo XXI» es, sin dudas, una valiosa herramienta de análisis histórico y político, que adquiere renovado interés en un momento de tensa incertidumbre planetaria, por la implosión de un modelo capitalista aquejado de decadencia terminal.

(Editorial Arca)

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