Del oscurantismo neoliberal al Uruguay productivo y solidario
En «Crecimiento e inclusión», el economista Daniel Olesker construye un elocuente análisis de coyuntura, que revela las radicales diferencias entre el asfixiante modelo neoliberal de la derecha vernácula y el ciclo de resurrección de la economía con justicia social del gobierno frenteamplista.
El autor, que es Máster en Ciencias Económicas de la Universidad de Lovaina (Bélgica) y profesor grado 5 de la Universidad de la República, fue Director de Investigación del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT y asesor de cooperativas y sindicatos.
Desde el comienzo de la administración frenteamplista, ocupa el cargo de Director General de Secretaría del Ministerio de Salud Pública, donde tuvo crucial responsabilidad en la implementación de la reforma de la salud.
En 2001, un año antes de la debacle del sistema financiero que agudizó la crisis del modelo de acumulación durante el gobierno de coalición blanqui- colorado encabezado por Jorge Batlle, el economista publicó «Crecimiento y exclusión».
En esta obra, el autor ensaya una aguda radiografía del Uruguay de los albores del siglo XXI, que, de algún modo, anticipaba el estrepitoso derrumbe del sistema.
Aportando pruebas contundentes e irrebatibles, Olesker demostró que en las últimas tres décadas del siglo pasado- nuestro país padeció un proceso contradictorio y típico de la fase más regresiva del capitalismo: el aumento simultáneo de la riqueza y de la exclusión social.
El economista situaba el comienzo de esa secuencia histórica a mediados de la década del sesenta del siglo pasado, cuando Uruguay comenzó a experimentar el rigor de las recetas recesivas impuestas por los organismos multilaterales de crédito.
La dictadura, que conculcó salvajemente las libertades civiles, ilegalizó a las organizaciones sindicales y encarceló, torturó y asesinó a dirigentes gremiales, allanó el camino a la consolidación del modelo concentrador.
En «Crecimiento y exclusión», cuya lectura resulta indispensable para interpretar adecuadamente el razonamiento del autor, Daniel Olesker analizaba el estado de la economía mundial de comienzos del nuevo siglo, donde se apreciaba un fortalecimiento de los lazos de subordinación de los países periféricos al capital financiero internacional y las multinacionales.
También abordaba cuestiones no menos vertebrales, como la descomposición social, la precarización laboral, la pérdida del valor del trabajo, el rol del mercado como eje de las políticas macroeconómicas, los rasgos del modelo concentrador y el recorte de la inversión pública.
A todos estos temas, que constituyen auténticas lacras del neoliberalismo doméstico practicado por los gobiernos blancos y colorados, Olesker adosaba el análisis de la incidencia de la deuda externa sobre el desarrollo, la dependencia, la virtual destrucción del aparato productivo, la bancarrota de la industria, el desempleo, el aumento de la pobreza y la exclusión.
En «Crecimiento e inclusión», el economista analiza minuciosamente las políticas de desarrollo económico, justicia social e inclusión implementadas por el gobierno frenteamplista.
La contundencia de los números, cuya veracidad la derecha no puede negar sin faltar a la verdad, corrobora el indudable éxito del programa ejecutado por la actual administración.
Más allá de meras controversias, lo concreto es que, en plena crisis global, Uruguay exhibe una baja tasa de desocupación, un buen nivel de actividad y un alto consumo de bienes y servicios reconocido por el propio sector privado, lo cual confirma la crucial incidencia de la significativa recuperación salarial operada durante el presente quinquenio.
En el primer capítulo de este nuevo libro, el autor aborda todo lo atinente al modelo de desarrollo, el crecimiento económico y la redistribución de la riqueza con criterios de equidad.
Partiendo de la necesidad de un mayor control sobre el sistema productivo, el técnico examina los diversos mecanismos de participación social y el rol del Estado como regulador y articulador de esos procesos.
El capítulo 3, que es sin dudas uno de los más significativos, está dedicado a la convocatoria de los Consejos de Salarios, que fueron eliminados durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle.
Este mecanismo eminentemente democrático, permitió una importante recuperación del poder de compra de los trabajadores uruguayos públicos y privados, particularmente en los sectores de la salud y la educación.
Ello no provocó, como suele alegar la derecha y sus aliados del gran capital, una escalada inflacionaria, ya que el IPC se mantuvo en un dígito durante todo el quinquenio.
El análisis de las políticas del empleo resulta no menos ilustrativo, por los contundentes indicadores en materia de creación de puestos de trabajo, la cantidad de personal ocupado y la baja tasa de desempleo, pese a la actual desaceleración de la actividad provocada por la caída de la demanda internacional.
Daniel Olesker pone énfasis en la reestructura presupuestal que priorizó las políticas sociales, particularmente en materia de salud, educación y vivienda, así como en la sanción de leyes que recuperaron y reivindicaron indispensables derechos laborales.
Obviamente, el autor no soslaya explicitas referencias al Plan de Atención Nacional a la Emergencia Social (PANES) ni al Plan de Equidad, que mejoraron sustancialmente la situación de miles de uruguayos pobres e indigentes.
Sin embargo, el tramo más jugoso de este trabajo de análisis es la comparación entre los indicadores económicos y sociales de los gobiernos de Tabaré Vázquez y Luis Alberto Lacalle, que exhibieron un buen crecimiento macroeconómico bajo condiciones internacionales igualmente propicias.
Mientras en el gobierno blanco el aumento salarial real alcanzó a poco más del 3%, en la administración del FA fue del 20%, lo que constituye una abismal diferencia. Obviamente, la clave fue la convocatoria de los Consejos de Salarios.
En lo relativo al mercado de trabajo, la brecha es aún más amplia. Mientras entre 1990 y 1995 se crearon 79.000 puestos de trabajo, desde 2005 los empleos nuevos suman casi 200.000.
Por su parte, durante el gobierno nacionalista el presupuesto asignado a educación y salud aumentó un 15%, luego de un ajuste fiscal que lo redujo sustantivamente. En cambio, en este período, el incremento en ambos rubros trepó al 60%.
De la comparación de apenas tres situaciones puntuales se infiere, con meridiana claridad, que mientras el crecimiento económico durante el gobierno de Lacalle generó aún mayor concentración de riquezas, en la administración frenteamplista prevaleció un criterio redistributivo que mejoró la calidad de vida de miles de trabajadores uruguayos.
Este libro, que analiza naturalmente otros indicadores de impacto, demuele mitos largamente instituidos por el discurso hegemónico, corroborando que se puede simultáneamente- crecer y distribuir, mediante adecuadas regulaciones estatales que eviten los excesos del mercado y prevengan implosiones como las que agobian contemporáneamente al capitalismo global.
Este trabajo, que seguramente será un manual de la campaña electoral, confirma el éxito del programa de gobierno del Frente Amplio y desvirtúa los inverosímiles sofismas de la derecha doméstica, que insólitamente- califica al gasto social como despilfarro y no, como realmente es, una inversión en desarrollo, dignificación y democrático ejercicio de ciudadanía.
(Editorial Trilce)
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