"LA ZONA": LAS MISERIAS DE UNA PRIVILEGIADA CLASE SOCIAL

Esta exasperante situación de postración es realmente la génesis de la violencia recurrentemente instalada en la sociedad contemporánea, cuyas clases dominantes prefieren vivir enrejadas antes de ceder parte de sus ilegítimos privilegios.

El discurso de los zares de la comunicación funcionales a las oligarquías nativas se vale de toda su parafernalia mediática para sembrar el terror en la ciudadanía y reclamar más represión, en lugar de admitir que hay un insoslayable problema de fondo: la injusticia y la falta de oportunidades.

Mientras esos mercenarios de la mentira manipulan a la opinión pública, algunos países donde la distribución de la riqueza es bastante más justa, bajan los presupuestos asignados a seguridad y hasta cierran cárceles, ante el abrupto descenso de la delincuencia.

En «La zona», el cineasta uruguayo-mexicano Rodrigo Plá construye un demoler filme de denuncia, que interpela a la sociedad en torno a sus miserias y crónicas disfuncionalidades.

Tanto por sus lenguajes como por su temática altamente controvertida, esta es una obra potente, frontal y explícita, que indaga acerca de la naturaleza de las conductas humanas en situaciones límite.

La zona a la cual alude el título es un barrio privado enclavado en plena ciudad de México, donde un grupo de familias burguesas vive en una suerte de voluntario enclaustramiento.

El exclusivo espacio urbano está rodeado por un infranqueable muro perimental, protegido por cercas electrificadas, células fotoeléctricas y cámaras de televisión y celosamente vigilado por una auténtica guardia pretoriana con licencia para matar.

Al otro lado de esa mini-ciudad amurallada, donde supuestamente habita una comunidad «feliz», sobrevive cotidianamente un desolado barrio pobre, agobiado por la miseria, el hacinamiento y la desesperanza.

La tensa calma de ese apócrifo «paraíso» se rompe abruptamente una noche de tormenta, cuando un apagón permite que tres jóvenes marginales ingresen al barrio y copen violentamente una vivienda para robar.

Las consecuencias son trágicas: mueren dos ladrones, la víctima del atraco y un guardia de seguridad, que es ultimado a tiros, por error, por un vecino atemorizado. El tercer adolescente escapa, pero permanece atrapando y escondido en el barrio residencial.

Con la premura del caso, los vecinos recogen los cuatro cadáveres que colocan en bolsas de polietileno, para que el vehículo privado de recolección de residuos los arroje en un basural cercano.

Tras la «desaparición» de los cuerpos, se organiza una brigada civil de búsqueda provista de armas de fuego, con el propósito de hallar y matar al tercer joven, que se supone responsable de la muerte del ama de casa.

En la primera media hora del relato, el debutante realizador Rodrigo Plá diseña el árido paisaje ambiental de esta auténtica zona de exclusión urbana, regida por sus propios códigos y privilegios que trascienden al propio estado de derecho.

La frustrada investigación, que está a cargo de un detective tan honesto como persistente, pretexta un fuerte alegato social y hasta político, que denuncia la desembozada corrupción judicial y policial y la inmoral impunidad de los poderosos.

Empero, en medio de tanta miseria humana que trasciende a lo meramente material, Rodrigo Plá construye un espacio de piedad y solidaridad, al transformar al hijo de un vecino en aliado del aterrorizado adolescente sobreviviente de la masacre.

La obra es un crudo retrato social, que denuncia ­mediante un lenguaje explícito y desgarrador- las terribles consecuencias de la desigualdad, la prepotencia, la impunidad y la corrupción que corroe a un sistema injusto.

El filme, que está construido mediante un singular virtuosismo visual que potencia aún más la anécdota dramática, plantea diversos dilemas morales y hasta existenciales.

«La zona» es un relato tan explícito como impactante, que cuestiona ácidamente los códigos morales de una sociedad que vive presa de sus propias miserias y egoísmos de clase.

Un filme ineludible.

 

La zona. México-España 2007. Dirección: Rodrigo Plá. Guión: Laura Santullo. Fotografía: Emiliano Villanueva. Música: Fernando Velázquez. Reparto: Daniel Giménez Cacho, Maribel Verdú, Carlos Bardem, Daniel Tovar, Alan Chávez y Mario Zaragoza.

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