La "sombra" de un tsunami
Por primera vez, científicos de la NOAA (Laboratorio de Investigación de Sistemas de la Tierra) han demostrado que los tsunamis en mar abierto pueden cambiar la textura de la superficie marítima de un modo que puede ser detectado por radares a bordo de satélites.
Ese cambio consiste básicamente en que la superficie se vuelve menos lisa, debido a la agitación de las aguas.
El hallazgo podría algún día ayudar a salvar vidas mediante una detección y un pronóstico mejores de la intensidad y la dirección de un tsunami en la superficie del océano.
Como el agua agitada es más oscura que el agua tranquila, aparece un contraste entre el agua oscura y rugosa de la ola y el agua clara y lisa a ambos lados de ella.
La rugosidad del agua de la superficie marítima proporciona un buen indicador de la fuerza real del tsunami a lo largo de todo su borde delantero. «Esta es la primera vez que podemos ver la propagación de los tsunamis de este modo en mar abierto», subraya el autor principal del trabajo, Oleg Godin, del Instituto Cooperativo para la Investigación en Ciencias Medioambientales (Cires), en Boulder, Colorado, y del Laboratorio de Investigación de Sistemas de la Tierra.
La nueva investigación desafía la creencia tradicional de que los tsunamis en mar abierto son demasiado sutiles como para ser notados en la superficie. Los resultados confirman una teoría, desarrollada por Godin y presentada en 2002, que sostiene que los tsunamis en el océano profundo pueden ser detectados de manera remota mediante los cambios en la rugosidad de la superficie marítima. En 1994 se captó la sombra de un tsunami en un video grabado desde la orilla, momentos antes de que la ola golpeara a Hawai. Aquella observación y la documentación anterior sobre una sombra que acompañó al mortal tsunami del 1º de abril de 1946, inspiraron a Godin a desarrollar su teoría.
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