Diálogo de artes en la Zitarrosa
Buceo Invisible es una Rara Avis dentro del panorama musical nacional. Más que una banda es un combo artístico integrado por músicos, poetas y plásticos, que, desde 1997, han estado desplegando sus «muestras» por diferentes lugares.
Sótanos, galpones, boliches y teatros han sido testigos de las presentaciones de la agrupación, y esta jornada será el turno para la Sala Zitarrosa, en la presentación oficial de su segu que do respira», editado por el sello Bizarro.
Marcos Barcellos, poeta integrante de Buceo Invisible, explicó a LA REPUBLICA que el nuevo CD, a diferencia de su predecesor, «Música para niños tristes» (Perro Andaluz, 2006), logra captar la propuesta en vivo del grupo. «La poesía toma otra presencia en el disco, la apuesta es intimista, climática, experimental», agregó.
Desde el punto de vista del artista, «Cierro los ojos y todo respira» es un trabajo a contracorriente, ya que «es casi un disco doble» y sin hits, a diferencia de lo que se puede hallar en el contexto de la música nacional.
«Es una obra con subterfugios y líneas internas que conectan los temas.
Cada canción es una unidad en sí, pero la diagramación hace pensar en una obra conceptual que se centra en la frase del título, que es un verso de Alvaro Bassi», dijo.
Un espectáculo heterogéneo
El show que se llevará a cabo esta noche tendrá todas las características típicas de las muestras de Buceo Invisible, con una particular combinación de varias disciplinas artísticas. Como invitados especiales estarán los actores de la compañía de teatro espontáneo El Rebote, que participarán en un tema.
«Dialogando con las canciones estarán las imágenes, la poesía, aunque no habrá un elemento por encima del otro, cada uno es importante de por sí. No hay nada decorativo en lo que hacemos, cada parte está articulada en un todo», recalcó Barcellos.
Asimismo aclaró que «no hay una cuestión lineal, apuntamos a que el espectáculo sugiera, que sea como una poesía abierta a la que cada uno terminará de llenar con sus contenidos».
«Nada va a asombrar por su despliegue, no es una cuestión súper técnica, lo que contagia es un clima, una comunión, y a nosotros nos parece alucinante que suceda. En definitiva, lo que hacemos es una pelea contra la indiferencia. A uno le puede gustar, otro puede enojarse, eso está bárbaro», concluyó.
Compartí tu opinión con toda la comunidad