Una multitud emocionada despidió ayer sus restos
El velatorio se realizó en la sala Dos de la empresa Francisco González, en General Flores 2392 y a la hora 15.30 de ayer el cortejo fúnebre partió hacia el Cementerio del Norte, donde fue sepultado. Al sepelio asistieron diversas personalidades artísticas así como una multitud de personas anónimas que mostraron una honda congoja por la desaparición física de quien es considerado como «una voz inimitable» de la canción popular y particularmente del Carnaval.
Sus colegas murguistas, que asistieron masivamente a despedir a su par, no pudieron contener sus lágrimas. Hombres rudos, curtidos por su incesante trajinar por las tablas de Momo, no ocultaron su emoción y entre aplausos acompañaron a Luna hacia su última morada.
«Hecho» desde abajo, forjado en mil batallas y mil cantinas, Luna encontró en la canción un modo de vida. Hace algún tiempo en un reportaje realizado en la República Argentina y ante la pregunta ¿Vive de la música?, él dijo: «Te da pa’ comer con aceite. Lustré zapatos, vendí diarios y números de lotería. Me casé con la propina de un número ganador. Fijate que ahora voy a cumplir cuarenta años de casado. Gracias a eso tengo a la patrona, a mis tres hijos, tres nietos y el perro, que es mi hijo menor. Soy un agradecido a la vida».
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