Obra. Tiene apoyo en buena documentación

La hija de Lope, en AEBU

Antes lo hicieron Gonzalo Torrente Ballester (1941) y José Sanchis Sinisterra (1992). Esta tercera recreación es de la dramaturga peruana Sara Joffré.

La pieza tiene apoyo en buena documentación, escritura tersa y rasgos de lirismo que, pese a cierta excesiva amplitud, señala la inevitable inmoralidad del «hombre de acción». Posiblemente por las reducidas dimensiones de la sala de AEBU, la pieza no alcanza a desplegar sus ribetes épicos y padece, más que en cualquier otro ámbito, de sobreabundancia de palabras, que repiten o reescriben un mismo episodio. Tampoco encontramos, porque seguramente la autora no se lo propuso, una dialéctica, una progresión, un crecer de la historia hacia un fin. El protagonista (Huber Díaz) comienza herido, delirante y ciego; así concluye. La contracara, su hija mestiza de trece años, Inés (Roberta Sarubbo), a quien Lope mata «para que no se acueste con hombres ruines», muestra el aspecto tierno y sentimental de Lope, en un desgarrador contraste con su crueldad y falta de escrúpulos.

Aquel condicionamiento de la sala condujo a un movimiento escénico muy limitado, que conspiró contra la comunicación. Los actores protagónicos cumplen muy bien con su labor; pero deben sugerir, con muy poco más que el gesto y la palabra, más escenarios de los que el público puede imaginar, por buena voluntad que ponga.

 

LA HIJA DE LOPE, de Sara Joffré, por el grupo teatral Artex, con Huber Díaz, Roberta Sarubbo, Sandra Herold, Silvana Trevellini y Juan Carlos Fernández, dirección general de Germán Laborde. Estreno del 3 de julio, sala teatral de AEBU, Camacuá 575.

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