Falleció ayer Merce Cunningham
«Merce vio la belleza en lo cotidiano, y eso es lo que lo hizo extraordinario», comentó Trevor Carlson, director ejecutivo de la fundación Cunningham.
«No dejó que las convenciones le dictaran el rumbo, pero fue un artista genuino, honesto y sincero en todo lo que hizo».
La originalidad de Cunningham era que su danza no estaba atada a una narrativa, no expresaba explícitamente una situación concreta o un sentimiento, sino que perseguía ante todo la belleza del movimiento puro.
«Mi idea siempre ha sido explorar el movimiento físico humano», había dicho Cunningham el mes pasado, al anunciar un «Plan de legado viviente» destinado a perpetuar su arte tras la desaparición física.
El plan incluye una última gira mundial de dos años de la compañía de danza integrada por catorce bailarines, tras lo cual será disuelta definitivamente.
Nacido en 1919 en Centralia, en el Estado de Washington (noroeste), Cunningham estudió ballet en Seattle antes de ser solista en la compañía de la pionera norteamericana de la danza moderna Martha Graham, entre 1939 y 1945.
En 1944 se produjo el encuentro que marcó su vida personal y artística, al realizar un primer espectáculo individual con música del compositor John Cage, que sería su pareja hasta su muerte casi medio siglo después, en 1992.
Con la compañía de danza del West Village de Nueva York y que lleva su apellido, Cunningham creó más de doscientas coreografías, muchas de las cuales fueron presentadas en giras que lo hicieron famoso en todo el mundo.
Su última creación presentada este año, «Casi noventa», fue un espectáculo de noventa minutos sobre música de guitarras eléctricas y ruido industrial compuesta por una banda de rock integrada entre otros por Paul Jones (ex Led Zeppelin).
Según Trevor Carlson, la idea del «Plan de legado viviente» busca evitar la suerte corrida por la compañía de Martha Graham, sumida en sórdidas batallas legales que opacaron su herencia artística tras su muerte en 1991.
Un Fondo quedará exclusivamente a cargo de los derechos de autor y de la preservación del legado del coreógrafo y facilitará su transmisión a otras compañías de danza y a las generaciones posteriores.
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