TIENE LA PALABRA
Desenchufar la motosierra
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Le juro Dr. Fasano que mis intenciones no son vivir mandando notas en consideración que todos tenemos derecho a opinar y no usar de esta manera tan abusiva esta oportunidad de hacerlo.
No tengo otra opción que dirigirme a Ud. nuevamente ¡pues no puedo salir de mi asombro! Un candidato a presidente con una motosierra cortando las posibilidades de que los que tienen menos puedan estar un poco mejor. ¡No salgo de mi asombro!
La misma historia en distintas épocas. Nada de crecimiento personal.
Qué dirá Nuestro Señor Jesucristo que dio la vida por los más necesitados, su sangre por la humanidad, su cuerpo por sus convicciones, que no escatimó sacrificios ni sufrimientos por pensar que podría hacer algo por una humanidad que necesitaba un cambio. Qué congoja sentirá cuando ve aquí en la tierra a un ejemplar de católico semejante. Si pudiera expresarse con palabras audibles veríamos que está llorando, y hasta creo que escondiendo su rostro para que no veamos su vergüenza.
Todos somos uruguayos y para Dios tenemos los mismos derechos como también para nuestra Constitución, seamos lo que seamos, único requisito ser un ser viviente.
Hay que ir moldeando y revalorizando las ayudas, poco a poco, lleva su tiempo pero nunca quitemos una mano que sostenga al necesitado, al que no se crió en colegios pagos y paseando por Europa.
Lo que la gente está en desacuerdo con esta medida, es que esa ayuda también sirve para alcohol y drogas y aumentó su consumo, y que aunque esa no sea la voluntad con que se aplica sí sirve para que la oposición saque partido de ello, usándolo a su propio favor.
También produce muchas broncas en el trabajador, que es quien aporta, para que otros vivan de su esfuerzo, tirados rascándose en la puerta del rancho. Lo oigo todos los días. Supongo que no es ninguna noticia. Como también supongo que los legisladores deben escucharlo a diario. El que trabaja paga y paga y paga, eternamente paga, se suma un mes con otro y a veces no se ha podido terminar con todo lo anterior que se acumula y crece.
Qué triste debe estar Ud. mi presidente Tabaré cuando ve que alguien que espera que se lo vote ya comience pensando en deshacer lo que tanto sacrificio le costó, lo que cumplió con lo que prometió y no se metió en el bolsillo los juramentos electorales para acumular votitos, saliendo de lo común por supuesto, y no siguiendo manías reiteradas a través de los tiempos. Realmente, no salgo de mi tristeza. El sueño que Ud. gestó con su corazón.
Algo anda mal en nuestra sociedad, nos hemos vuelto egoístas e intransigentes.
Hay mucho atorrante entre los indigentes, algunos pudieron ser otra cosa pero es más fácil y menos comprometido vivir así, sólo absorbiendo sin aportar nada, cargas para la sociedad, pura elección o circunstancias de la vida, vaya uno a saber, no estoy para juzgarlos, cada cuál sabe qué decidió… pero ¿cuánta gente valorable y rescatable existe entre los que estamos metiendo en la misma bolsa? ¿Y los niños? qué me dice de los niños, esos eternos desprotegidos sin voz ni voto muchas veces apaleados y locos de frío o muertos de hambre. ¿Y los ancianos, esos que quizá estén viviendo sus últimos tiempos y las mujeres y los hombres que se han partido el alma trabajando día a día y de sol a sol? Por eso digo … hay de todo en la viña del Señor pero no quiero ser responsable de una injusticia más en esta tierra.
Separemos la paja del trigo, ayudemos únicamente a quién lo merece. ¿Ustedes recuerdan cuánta gente de trabajo se fue a los asentamientos porque los sueldos no les permitían pagar alquileres mientras otros se llevaban bancos enteros de aquí? Son los que no tuvieron la suerte de poder ser otra cosa aunque quisieran, nacidos en el mismo país.
Se podrá decir que si estos niños son hijos de algún tipo de gente de costumbres diferentes a los del ciudadano de vida, digamos, normal, no tienen arreglo y son pichones de lo mismo. Estoy de acuerdo… todos somos productos del medio donde nos formamos y nuestra familia es primordial (algunos nunca tuvieron un beso ni un adiós antes de acostarse o de ir a la escuela, ni alguien que les diga: te amo) pero no me digas que con todo lo que hay que hacer, poco a poco, no podamos ir consiguiendo que esos niños vayan teniendo una visión distinta de lo que es un destino que no está condenado a empujar un caballo juntando cajas o comiendo basura como en el barrio de «Los Chanchos» … y que también son uruguayos. En vez de recortar, sumemos.
¡Perdónalos Señor no saben lo que hacen, ni los tomes en cuenta, son de un mundo diferente donde nunca hubo zapatillas flecudas ni mocos colgando, ni ninguno vendió caramelos en los ómnibus, que después de todo si lo hacían estaban trabajando!
Gracias a Dios yo tampoco, pero es cuestión de conciencia.
Seguramente nunca se sentaron en un tronquito a orillas del Miguelete a observar, o de cualquier otro lado donde exista un asentamiento, no es el único.
Niños cuyo único afecto es su mascota, su único patrimonio rescatable de esa vida que les tocó en suerte. Y muchas veces aún así, no saben lo que es querer, amar, sentir y hasta la mascota paga las consecuencias.
Por otro lado veo en el diario que «Darío Silva y Ostrovsky le donarán a Blanquita las prótesis necesarias» … ¡Bendito sea Dios, no todo está perdido!
No todos los que pueden ayudan, sin embargo se acuestan y duermen tranquilos sin pensamientos distorcionantes que los perturben y les quiten el sueño, qué suerte.
Además de eso, también se golpean el pecho antes de comulgar.
Como dije antes… cuestión de conciencia.
Si no eres capaz de hacer nada, por lo menos no destruyas.
Existe un mundo que es distinto si tú lo crees y te convences que es posible y mucho más si estás en un lugar donde puedes lograrlo. Ayudemos siempre a quien lo merece, el que no, que siga su camino y Dios lo ampare.
Muchas gracias.
Cordialmente,
HEBE DA SILVA – C.I. 1.934.381-9
La humildad de Navarro
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Cuando lo más común, cuando uno mira un partido de fútbol local o internacional es ver que cuando un jugador convierte un gol, salga despavorido corriendo sacándose la camiseta, no permitiendo que sus compañeros lo agarren y señalando con un dedo a alguien imaginario que está en algún lugar de la cancha y que termina tirándose en el piso para que los demás se le tiren encima.
Parece totalmente fuera de lugar y ridículo. Estos jugadores tendrían que tomar ejemplo del «Chino» Navarro, que cuando convierte un gol espera a sus compañeros, los saluda y vuelve a su puesto a seguir «trabajando» (el partido no termina ahí), no realizando esa «payasada» a la que nos tienen acostumbrados la mayoría de los jugadores. Esta humildad y categoría tendría que ser imitada.
C.I. 765.450-0
Compartí tu opinión con toda la comunidad