Mauricio Ubal entrando al área

Los gobernantes no le dan bola al arte

«Tenemos que defender el arte nuestro como un asunto de identidad» –prosiguió–. «Con los gobiernos que tenemos nunca lo vamos a lograr. La cultura política, los gobernantes de este último medio siglo no le dan bola al arte. No les interesa o quizás les trae votos adversos», aseveró Ubal.

Por si hace falta, por si los más jovencísimos desconocen su extraordinario itinerario artístico: Mauricio Ubal es una de las insignias y uno de los referentes esenciales de la música popular uruguaya.

Ubal ha experimentado en la canción urbana, folclórica y murguera a partir del brillante grupo Rumbo de principios de los ’80 (casi todos habrán tarareado seguramente «A redoblar», canción emblemática –si la hay– que compuso junto a Ruben Olivera), las inflexiones murgueras, las incursiones en el rock, el tono experimental de muchos de sus diseños sonoros, le han brindado un perfil propio, una identidad claramente reconocible a la hora de escuchar su producción. Y por cierto: Ubal es uno de los letristas –un verdadero poeta– fundamentales de los últimos veinte años.

Este hombre entonces es quien afirma que «el movimiento de música popular uruguaya es cada vez más subterráneo. Estamos volviendo al boca a boca, ya que la gente no escucha música uruguaya en las radios y mucho menos en la televisión. Artistas como Viglietti, por ejemplo, que vende discos muy bien, no tienen difusión en los medios masivos. Esto demuestra que hay una corriente de gente que busca discos, que no depende de lo que pasen las radios o la televisión, o las tapas de algunas revistas y suplementos de algunos diarios.

En un país muy chico como el nuestro tendría que haber mecanismos de defensa del artista y también de quienes están en la tarea de producir: sellos discográficos, productores de espectáculos, editores, editoriales», dijo con decidida convicción.

«Este es un momento de mucha confusión, en donde están aprovechando la bolada los que tienen capital. La gente que quiere decir algo nuevo tiene grandes dificultades. Es el avance nefasto de la cuestión globalizadora.

La cuestión es seguir creando, seguir teniendo libertad y seguir enfrentando eso. Apostar más que nunca a hacer cosas de muy buena calidad, buenos discos, buenos espectáculos. Creo que es un proceso coyuntural, las cosas cambian. Esto de lo ‘latino’ no puede seguir eternamente», advirtió.

Hace poco más de dos meses, el sello Ayuí editó un nuevo trabajo de este creador uruguayo. Se trata de Once canciones en el área, un compacto en el cual junto a la murga Contrafarsa, Ubal toma como motivo central al fútbol, siendo esta la primera vez que compositores e intérpretes uruguayos graban una placa dedicada enteramente a este popular deporte que mucho tiene que ver con nuestra cultura.

Once canciones en el área transita diversos temas, la ilusión de los niños («El niño relator»), las dificultades por las que pasa el jugador, sus sueños («Dólares y liras», «Gloria fugaz», «El tercer tiempo»), los homenajes («Maravilla negra» a Leandro Andrade, «Barra de aliento») y la también esperanza («Quién le dice»). y»La más linda», un homenaje a la camiseta celeste.

El disco es enteramente disfrutable desde el arranque hasta el final. Este deporte ha estado siempre presente en el autor. En 1985 editó un libro titulado «La línea torcida del óbol» (Ediciones de Uno) recopilación de textos de canciones junto a poemas. De ese tiempo es la canción «Al fondo de la red». Junto a Ubal y Contrafarsa participan Osvaldo Fattoruso, Popo Romano, Guzmán Peralta, Fernando Goicoechea, Pablo Somma, Néstor Vaz, Gustavo Ripa, Edó Lombardo y Alvaro García.

Respecto a este trabajo Ubal señaló que «la gente se incorpora más fácilmente a la murga que a otros estilos musicales. Sin embargo, en general al artista uruguayo los uruguayos no lo apoyan.

Insisto en que hay muy poca difusión en los medios masivos. No hay casi nadie que pase música uruguaya. Si no tenés oportunidad de difundir lo que hacés, todo es muy difícil. A eso suma un mercado chico. Esto sucede en todos lo órdenes artísticos.

Por otra parte las multinacionales aprendieron a manejar absolutamente todo. Estamos tan al sur que para las multinacionales del disco casi no existimos. Nos toman como una provincia de Argentina. Sólo nos quieren imponer ese estilo pasteurizado. Todo está más masificado que antes, es difícil que surja algo a nivel continental fuera de los controles de estas multinacionales. Hoy se comanda desde Miami y las submetrópolis son Chile, Argentina y Brasil.

En ese marco no tenemos mucha opción. Entonces tenemos que seguir igualmente haciendo nuestras cosas.

No tenemos infraestructura, no tenemos un Estado que nos apoye.

Algo muy rico y destacable es que este propio aislamiento nos da la posibilidad de crear con mucha libertad. Se hace mucha música y muy buena. Tal vez tengamos que pensar en trabajar como en el caso de los vinos. No masivamente, sino como algo selecto. El uruguayo promedio todavía sale fuera del país y se defiende, tiene un bagaje cultural que lo distingue.

Para el compositor de canciones como lo concebimos en los años 60 y 70, el momento es muy crítico. No tiene forma de presentarlas al público, especialmente el creador con intenciones de innovar, de crear otro formato de canción, incluso más allá de su mensaje, de los conceptos de su canción», aseveró Ubal.

El origen de este disco fue el espectáculo Tercer tiempo, presentado en el Teatro de Verano en 1998. Se trataba de una obra de Juan Faccio dirigida por Denevi, con la murga Contrafarsa. Ubal dirigió la parte musical. Contrafarsa hacía las veces de coro griego. Ahí surgieron algunas de las once canciones. Tal vez, o sin tal vez, el fútbol sea tan sólo un pretexto para meditar sobre cuestiones de mayor profundidad. En este disco está el engaño de la gloria, de la seducción, el retiro obligatorio de una actividad querida, el dinero que parece ser un valor supremo. Se manejan palabras que remiten a la esencialidad humana. «Creo en el fútbol como poética, como arte, tan vasto e importante como otro terreno artístico», dice Ubal. Cualquiera que escuche este trabajo tiene asegurada una excelente sonoridad, una labor auténticamente profesional y una profunda calidad conceptual de toda la obra.

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