Legado de Ernest Hemingway burla bloqueo de EEUU a Cuba
Lo más importante es que se está dando una colaboración interesante entre dos equipos, uno cubano y otro norteamericano, es algo muy estimulante para mí y otros colegas, esa cercanía con la parte cubana, declaró el arquitecto William Dupont.
Dupont integra la treintena de especialistas estadounidenses, italianos y cubanos que participaron en La Habana del XII Coloquio Internacional sobre la vida y obra del escritor. El evento coincidió con el 110 aniversario de su natalicio, 70 de su instalación definitiva en Finca Vigía, su casa en Cuba, 80 de la publicación de su novela «Adiós a las armas» y 55 de recibir el Premio Nobel. Esta cercanía, dijo el arquitecto a la AFP, es también «con universidades y centros de investigación» y comenzó en 2005, tras un acuerdo de colaboración entre el Consejo de Investigaciones de las Ciencias Sociales de los Estados Unidos y en Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC) de Cuba, suscrito en 2003.
El convenio, que los expertos esperan sea mayor ahora con el gobierno de Barack Obama, previó la conservación de Finca Vigía y del yate Pilar, y el rescate y digitalización de más de 10.000 cartas, notas y otros documentos del escritor. El yate, comprado por Hemingway en 1934, fue totalmente restaurado en un dique seco en Finca Vigía, salvándolo del deterioro del tiempo, la pesca de agujas en la corriente del Golfo de México y la persecución de submarinos nazis por el Caribe, en la Segunda Guerra Mundial.
Las leyes del embargo de Estados Unidos sobre Cuba, vigente desde 1962, año en que se abrió el museo de Finca Vigía, donada por la viuda Mary Welsh, obstaculizaron los trabajos pese a una licencia.
A través de vericuetos legales se logró que la ONG «Finca Vigía» de Massachusetts financiara los trabajos y otra, que Dupont no identificó, se encargará de las obras y contratación de profesionales. El arquitecto dijo que la restauración de la casa, donde Hemingway vivió entre 1939 y 1960, «ha sido excelente» y están «disponibles para colaborar con otros pequeños proyectos que se acometan en el futuro». Trabajar entre su ropa, cama, libros, armas, trofeos de caza, muebles, vasos y hasta la tumba de sus perros, «es algo muy estimulante», pues es «una cercanía casi física de Hemingway, le da gracia a lo que estás haciendo», dijo Dupont. «Son fácilmente comprensibles las motivaciones del autor, cuando se visita ese lugar», añadió.
Una sensación semejante tuvo el Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez, al visitar la casa: «A veces se tiene la impresión de sentir al escritor deambulando por los cuartos con sus grandes zapatos de muerto», escribió. «Hemingway fue un puente y lo ha sido» entre los dos países, afirmó el investigador cubano Jorge Santos, quien señaló que «su comportamiento y su vida en Cuba demuestran que podemos convivir con ellos (norteamericanos), en buena medida en santa paz e intercambiar como seres humanos», añadió.
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